Samuel

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domingo, 8 de junio de 2014

Primer libro de Samuel (1 Sm)

Primer libro de Samuel (1 Sm) 31 Capitulos


Autor: Desconocido
Tema: Dios obra en la historio
Palabras clave: Samuel, Saúl, David



Primer libro de Samuel capítulo 1
[1] Había un hombre sufita, oriundo de Ramá, en la serranía de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. [2] Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Feniná. Feniná tenía hijos y Ana no los tenía. [3] Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo para adorar y ofrecer sacrificios al Señor Todopoderoso en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí: Jofní y Fineés. [4] Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Feniná para sus hijos e hijas, [5] mientras que a Ana le daba sólo una ración, y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. [6] Su rival, la insultaba ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. [7] Así sucedía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así. Una vez Ana lloraba y no comía.[8] Y Elcaná, su marido, le dijo: ---Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos? [9] Entonces, después de la comida en Siló, mientras el sacerdote Elí estaba sentado en su silla, junto a la puerta del templo del Señor, Ana se levantó, [10] y con el alma llena de amargura se puso a rezar al Señor, llorando desconsoladamente. [11] Y añadió este voto: ---Señor Todopoderoso, si te fijas en la humillación de tu sierva y te acuerdas de mí, si no te olvidas de tu sierva y le das a tu sierva un hijo varón, se lo entrego al Señor de por vida y no pasará la navaja por su cabeza. [12] Mientras ella rezaba y rezaba al Señor, Elí observaba sus labios. [13] Y como Ana hablaba para sí, y no se oía su voz aunque movía los labios, Elí la creyó borracha [14] y le dijo: ---¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? ¡A ver si se te pasa el efecto del vino! [15] Ana respondió: ---No es así, señor. Soy una mujer que sufre. No he bebido vino ni licor, estaba desahogándome ante el Señor. [16] No creas que esta sierva tuya es una descarada; si he estado hablando hasta ahora, ha sido de pura congoja y aflicción. [17] Entonces Elí le dijo: ---Vete en paz. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido. [18] Ana respondió: ---¡Que pueda favorecer siempre a esta sierva tuya! Luego se fue por su camino, comió y no parecía la de antes. [19] A la mañana siguiente madrugaron, adoraron al Señor y se volvieron. Llegados a su casa de Ramá, Elcaná se unió a su mujer Ana, y el Señor se acordó de ella. [20] Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel, diciendo: ---¡Al Señor se lo pedí! [21] Pasado un año, su marido, Elcaná, subió con toda la familia para hacer el sacrificio anual al Señor y cumplir la promesa. [22] Ana se excusó para no subir, diciendo a su marido: ---Cuando destete al niño, entonces lo llevaré para presentárselo al Señor y que se quede allí para siempre. [23] Su marido, Elcaná, le respondió: ---Haz lo que te parezca mejor; quédate hasta que lo destetes. Y que el Señor te conceda cumplir tu promesa. Ana se quedó en casa y crió a su hijo hasta que lo destetó. [24] Entonces subió con él al templo del Señor de Siló, llevando un novillo de tres años, una fanega de harina y un odre de vino.[25] Cuando mataron el novillo, Ana presentó el niño a Elí, [26] diciendo: ---Señor, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí, junto a ti, rezando al Señor. [27] Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. [28] Por eso yo se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo. Después se postraron ante el Señor,
Primer libro de Samuel capítulo 2
[1] Y Ana rezó esta oración: Mi corazón se regocija por el Señor, mi poder se exalta por Dios, mi boca se ríe de mis enemigos, porque celebro tu salvación. [2] No hay santo como el Señor, no hay roca como nuestro Dios. [3] No multipliquéis discursos altivos, no echéis por la boca arrogancias, porque el Señor es un Dios que sabe, él es quien pesa las acciones. [4] Se rompen los arcos de los valientes, y los cobardes se ciñen de valor; [5] los hartos se contratan por el pan, y los hambrientos engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, y la madre de muchos queda baldía. [6] El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta; [7] el Señor da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece.[8] Él levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono glorioso, pues del Señor son los pilares de la tierra y sobre ellos afianzó el orbe. [9] Él guarda los pasos de sus amigos mientras los malvados perecen en las tinieblas --porque el hombre no triunfa por su fuerza--. [10] El Señor desbarata a sus contrarios, el Altísimo truena desde el cielo, el Señor juzga hasta el confín de la tierra. Él da autoridad a su rey, exalta el poder de su Ungido. [11] Ana volvió a su casa de Ramá, y el niño estaba al servicio del Señor, a las órdenes del sacerdote Elí. [12] En cambio, los hijos de Elí eran unos desalmados: no respetaban al Señor[13] ni las obligaciones de los sacerdotes con la gente. Cuando una persona ofrecía un sacrificio, mientras se guisaba la carne, venía el ayudante del sacerdote empuñando un tenedor, [14] lo clavaba dentro de la olla o caldero, o puchero o cazuela, y todo lo que enganchaba el tenedor se lo llevaba al sacerdote. Así hacían con todos los israelitas que acudían a Siló. [15] Incluso antes de quemar la grasa, iba el ayudante del sacerdote y decía al que iba a ofrecer el sacrificio: ---Dame la carne para el asado del sacerdote. Tiene que ser cruda, no te aceptará carne cocida. [16] Y si el otro respondía: ---Primero hay que quemar la grasa, luego puedes llevarte lo que quieras. Le replicaba: ---No. O me la das ahora o me la llevo por las malas. [17] Aquel pecado de los ayudantes era grave a juicio del Señor, porque desacreditaban las ofrendas al Señor. [18] Por su parte, el muchacho Samuel seguía al servicio del Señor y llevaba puesto un roquete de lino. [19] Su madre solía hacerle un manto, y cada año se lo llevaba cuando subía con su marido a ofrecer el sacrificio anual. [20] Y Elí bendecía a Elcaná y a su mujer: ---El Señor te dé un descendiente de esta mujer, en compensación por el préstamo que ella hizo al Señor. Luego se volvían a casa. [21] El Señor intervino a favor de Ana, que concibió y dio a luz tres niños y dos niñas. El niño Samuel crecía en el templo del Señor. [22] Elí era muy viejo. Cuando oía cómo trataban sus hijos a todos los israelitas y que se acostaban con las mujeres que servían a la entrada de la tienda del encuentro, [23] les decía: ---¿Por qué hacéis eso? La gente me cuenta lo mal que os portáis. [24] No, hijos, no está bien lo que me cuentan; estáis escandalizando al pueblo del Señor. [25] Si un hombre ofende a otro, Dios puede hacer de árbitro; pero si un hombre ofende al Señor, ¿quién intercederá por él? Pero ellos no hacían caso a su padre, porque el Señor había decidido que murieran. [26] En cambio, el niño Samuel iba creciendo, y lo apreciaban el Señor y los hombres. [27] Un hombre de Dios se presentó a Elí y le dijo: ---Así dice el Señor: Yo me revelé a la familia de tu padre cuando todavía eran esclavos del faraón en Egipto. [28] Entre todas las tribus de Israel me lo elegí para que fuera sacerdote, subiera a mi altar, quemara mi incienso y llevara el efod en mi presencia, y concedí a la familia de tu padre participar en las oblaciones de los israelitas. [29] ¿Por qué habéis tratado con desprecio mi altar y las ofrendas que mandé hacer en mi templo? ¿Por qué tienes más respeto a tus hijos que a mí, cebándolos con las primicias de mi pueblo, Israel, ante mis propios ojos? [30] Por eso --oráculo del Señor, Dios de Israel--, aunque yo te prometí que tu familia y la familia de tu padre estarían siempre en mi presencia, ahora --oráculo del Señor-- no será así. Porque yo honro a los que me honran y serán humillados los que me desprecian. [31] Mira, llegará un día en que arrancaré tus brotes y los de la familia de tu padre, y nadie llegará a viejo en tu familia. [32] Mirarás con envidia todo el bien que haré en Israel; nadie llegará a viejo en tu familia. [33] Y si dejo a alguno de los tuyos que sirva a mi altar, se le consumirán los ojos y se irá acabando; pero la mayor parte de tu familia morirá a espada de hombres. [34] Será una señal para ti lo que les va a pasar a tus dos hijos, Jofní y Fineés: los dos morirán el mismo día. [35] Yo me nombraré un sacerdote fiel, que hará lo que yo quiero y deseo; le daré una familia estable y vivirá siempre en presencia de mi ungido. [36] Y los que sobrevivan de tu familia vendrán a postrarse ante él para mendigar algún dinero y una hogaza de pan, rogándole: Por favor, dame un empleo cualquiera como sacerdote, para poder comer un pedazo de pan.
Primer libro de Samuel capítulo 3
[1] El niño Samuel oficiaba ante el Señor con Elí. La Palabra del Señor era rara en aquel tiempo y no abundaban las visiones. [2] Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse y no podía ver. [3] Aún no se había apagado la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el santuario del Señor, donde estaba el arca de Dios.[4] El Señor llamó: ---¡Samuel, Samuel! Y éste respondió: ---¡Aquí estoy! [5] Fue corriendo adonde estaba Elí, y le dijo: ---Aquí estoy; vengo porque me has llamado. Elí respondió: ---No te he llamado, vuelve a acostarte. [6] Samuel fue a acostarse, y el Señor lo llamó otra vez. Samuel se levantó, fue a donde estaba Elí, y le dijo: ---Aquí estoy; vengo porque me has llamado. Elí respondió: ---No te he llamado, hijo; vuelve a acostarte. [7] Samuel no conocía todavía al Señor; aún no se le había revelado la Palabra del Señor. [8] El Señor volvió a llamar por tercera vez. Samuel se levantó y fue a donde estaba Elí, y le dijo: ---Aquí estoy; vengo porque me has llamado. Elí comprendió entonces que era el Señor quien llamaba al niño, [9] y le dijo: ---Anda, acuéstate. Y si te llama alguien, dices: Habla, Señor, que tu siervo escucha. Samuel fue y se acostó en su sitio.[10] El Señor se presentó y lo llamó como antes: ---¡Samuel, Samuel! Samuel respondió: ---Habla, que tu siervo escucha. [11] Y el Señor le dijo: ---Mira, voy a hacer una cosa en Israel, que a los que la oigan les retumbarán los oídos. [12] Aquel día ejecutaré contra Elí y su familia todo lo que he anunciado sin que falte nada. [13] Comunícale que condeno a su familia definitivamente, porque él sabía que sus hijos maldecían a Dios y no los reprendió. [14] Por eso juro a la familia de Elí que jamás se expiará su pecado, ni con sacrificios ni con ofrendas. [15] Samuel siguió acostado hasta la mañana siguiente, y entonces abrió las puertas del santuario. No se atrevía a decirle a Elí la visión, [16] pero Elí lo llamó: ---Samuel, hijo. Respondió: ---Aquí estoy. [17] Elí le preguntó: ---¿Qué es lo que te ha dicho? No me lo ocultes. Que el Señor te castigue si me ocultas una palabra de todo lo que te ha dicho. [18] Entonces Samuel le contó todo, sin ocultarle nada. Elí comentó: ---¡Es el Señor! Que haga lo que le parezca bien. [19] Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse, [20] y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era profeta acreditado ante el Señor. [21] El Señor siguió manifestándose en Siló, donde se había revelado a Samuel.
Primer libro de Samuel capítulo 4
[1] La palabra de Samuel se escuchaba en todo Israel. Por entonces se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con los filisteos y acamparon junto a Eben-Ezer, mientras que los filisteos acampaban en Afec. [2] Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres. [3] La tropa volvió al campamento, y los concejales de Israel deliberaron: ---¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo. [4] Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor Todopoderoso, entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés, fueron con el arca de la alianza de Dios. [5] Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló. [6] Al oír el estruendo del alarido, los filisteos se preguntaron: ---¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo? Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento, [7] y muertos de miedo decían: ---¡Su Dios ha llegado al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. [8] ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? [9] ¡Valor, filisteos! ¡Sed hombres y no seréis esclavos de los hebreos, como lo han sido ellos de nosotros! ¡Sed hombres y al ataque! [10] Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. [11] El arca de Dios fue capturada y los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés, murieron. [12] Un benjaminita salió corriendo de las filas y llegó a Siló aquel mismo día, con la ropa desgarrada y polvo en la cabeza. [13] Cuando llegó, allí estaba Elí, sentado en su silla, junto a la puerta, oteando con ansia el camino, porque temblaba por el arca de Dios. Aquel hombre entró por el pueblo dando la noticia, y toda la población se puso a gritar. [14] Elí oyó el griterío y preguntó: ---¿Qué alboroto es ése? Mientras tanto, el hombre corría a dar la noticia a Elí. [15] Elí había cumplido noventa y ocho años; tenía los ojos inmóviles, sin poder ver. [16] El fugitivo le dijo: ---Soy el hombre que ha llegado del frente. Elí preguntó: ---¿Qué ha ocurrido, hijo? [17] El mensajero respondió: ---Israel ha huido ante los filisteos, ha sido una gran derrota para nuestro ejército; tus dos hijos, Jofní y Fineés, han muerto, y el arca de Dios ha sido capturada. [18] En cuanto mentó el arca de Dios, Elí cayó de la silla hacia atrás, junto a la puerta; se rompió la base del cráneo y murió. Era ya viejo y estaba torpe. Había sido juez en Israel cuarenta años. [19] Su nuera, la mujer de Fineés, estaba encinta y próxima a dar a luz. Cuando oyó la noticia de que habían capturado el arca y que habían muerto su suegro y su marido, le sobrevinieron los dolores, se encorvó y dio a luz. [20] Estando para morir, las mujeres que la atendían la animaban diciendo: ---No tengas miedo, que has dado a luz un niño. Pero ella no respondió ni cayó en la cuenta. [21] Al niño lo llamaron Icabod, diciendo: ---La gloria ha sido desterrada de Israel --aludían a la captura del arca y a la muerte de su suegro y su marido--. [22] Y repetían: ---La gloria ha sido desterrada de Israel, porque han capturado el arca de Dios.
Primer libro de Samuel capítulo 5
[1] Mientras tanto, los filisteos capturaron el arca de Dios, y la llevaron desde Eben-Ezer a Asdod. [2] Agarraron el arca de Dios, la metieron en el templo de Dagón y la colocaron junto a Dagón. [3] A la mañana siguiente se levantaron los asdodeos y encontraron a Dagón caído de bruces ante el arca del Señor, lo recogieron y lo colocaron en su sitio. [4] A la mañana siguiente se levantaron y encontraron a Dagón caído de bruces ante el arca del Señor, con la cabeza y las manos cortadas encima del umbral; sólo le quedaba el tronco. [5] Por eso se conserva hasta hoy esta costumbre en Asdod: los sacerdotes y los que entran en el templo de Dagón no pisan el umbral. [6] La mano del Señor descargó sobre los asdodeos, aterrorizándolos, e hirió con tumores a la gente de Asdod y su término. [7] Al ver lo que sucedía, los asdodeos dijeron: ---El arca del Dios de Israel no debe quedarse entre nosotros, porque su mano es dura con nosotros y con nuestro dios Dagón. [8] Entonces mandaron convocar en Asdod a los príncipes filisteos y les consultaron: ---¿Qué hacemos con el arca del Dios de Israel? Respondieron: ---Que se traslade a Gat. Llevaron a Gat el arca del Dios de Israel; [9] pero nada más llegar, descargó el Señor la mano sobre el pueblo, causando un pánico terrible, porque hirió con tumores a toda la población, a chicos y grandes. [10] Entonces trasladaron el arca de Dios a Ecrón; pero cuando llegó allí, protestaron los ecronitas: ---¡Nos han traído el arca de Dios para que nos mate a nosotros y a nuestras familias! [11] Entonces mandaron convocar a los príncipes filisteos, y les dijeron: ---Devolved a su sitio el arca del Dios de Israel; si no, nos va a matar a nosotros con nuestras familias. Todo el pueblo tenía un pánico mortal, porque la mano de Dios había descargado allí con toda su fuerza. [12] A los que no morían, les salían tumores. Y el clamor del pueblo subía hasta el cielo.
Primer libro de Samuel capítulo 6
[1] El arca del Señor estuvo en país filisteo siete meses. [2] Los filisteos llamaron a los sacerdotes y adivinos y les consultaron: ---¿Qué hacemos con el arca del Señor? Indicadnos cómo la podemos enviar a su sitio. [3] Respondieron: ---Si queréis devolver el arca del Dios de Israel, no la mandéis vacía, sino pagando una indemnización. Entonces si os sanáis, sabremos por qué su mano no nos dejaba en paz. [4] Les preguntaron: ---¿Qué indemnización tenemos que pagarles? Respondieron: ---Cinco tumores de oro y cinco ratas de oro, uno por cada príncipe filisteo, porque la misma plaga la habéis sufrido vosotros y ellos. [5] Haced unas imágenes de los tumores y de las ratas que han asolado el país, y así reconoceréis la gloria del Dios de Israel. A ver si el peso de su mano se aparta de vosotros, de vuestro país y de vuestros dioses. [6] No os pongáis tercos, como hicieron los egipcios y el faraón, y ese Dios los maltrató hasta que dejaron marchar a Israel. [7] Ahora haced un carro nuevo, tomad dos vacas que estén criando y nunca hayan llevado el yugo y uncidlas al carro, dejando los terneros encerrados en el establo. [8] Después tomad el arca del Señor y colocadla en el carro; poned en una cesta junto al arca los objetos de oro que le pagáis como indemnización, y soltad el carro. [9] Observadlo bien: si tira hacia su territorio y sube a Bet-Semes, es que ese Dios nos ha causado esta terrible calamidad; en caso contrario, sabremos que no nos ha herido su mano, sino que ha sido un accidente. [10] Así lo hicieron. Tomaron dos vacas que estaban criando y las ataron al carro, dejando los terneros encerrados en el establo; [11] colocaron en el carro el arca del Señor y la cesta con las ratas de oro y las imágenes de los tumores. [12] Las vacas tiraron derechas hacia el camino de Bet-Semes; caminaban mugiendo, siempre por el mismo camino, sin desviarse a derecha o izquierda. Los príncipes filisteos fueron detrás, hasta el término de Bet-Semes. [13] La gente de este pueblo estaba segando el trigo en el valle; alzaron los ojos, y al ver el arca, se alegraron.[14] El carro entró en el campo de Josué, el de Bet-Semes, y se paró allí. Al lado había una gran piedra. Entonces la gente hizo leña del carro y ofreció las vacas en holocausto al Señor. [15] Los levitas habían descargado el arca del Señor y la cesta con los objetos de oro y los habían depositado sobre la piedra grande. Aquel día los de Bet-Semes ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión al Señor. [16] Los cinco príncipes filisteos estuvieron observando, y el mismo día se volvieron a Ecrón. [17] Lista de los tumores de oro que los filisteos pagaron como indemnización al Señor: uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascalón, uno por Gat, uno por Ecrón. [18] Las ratas de oro eran por las ciudades de la Pentápolis filistea, incluyendo plazas fortificadas y aldeas desguarnecidas. Y la piedra grande donde depositaron el arca del Señor se puede ver hoy en el campo de Josué, el de Bet-Semes. [19] Los hijos de Jeconías, aunque vieron el arca, no hicieron fiesta con los demás, y el Señor castigó a setenta hombres. El pueblo hizo duelo, porque el Señor los había herido con gran castigo, [20] y los de Bet-Semes decían: ---¿Quién podrá resistir al Señor, a ese Dios santo? ¿Adónde podemos enviar el arca para deshacernos de ella? [21] Y mandaron este recado a Quiriat Yearim: ---Los filisteos han devuelto el arca del Señor. Bajad a recogerla.
Primer libro de Samuel capítulo 7
[1] Los de Quiriat Yearim fueron, recogieron el arca y la llevaron a Guibeá a casa de Abinadab, y consagraron a su hijo Eleazar para que guardase el arca. [2] Desde el día en que instalaron el arca en Quiriat Yearim pasó mucho tiempo, veinte años. Todo Israel añoraba al Señor. [3] Samuel dijo a los israelitas: ---Si os convertís al Señor de todo corazón, quitad de en medio los dioses extranjeros: Baal y Astarté, permaneced constantes con el Señor, sirviéndole sólo a él, y él os librará del poder filisteo. [4] Entonces los israelitas retiraron las imágenes de Baal y Astarté y sirvieron sólo al Señor. [5] Samuel ordenó: ---Reunid a todo Israel en Mispá, y rezaré al Señor por vosotros. [6] Se reunieron en Mispá, sacaron agua y la derramaron ante el Señor; ayunaron aquel día y dijeron: ---Hemos pecado contra el Señor. Samuel juzgó a los israelitas en Mispá. [7] Los filisteos se enteraron de que los israelitas se habían reunido en Mispá, y los príncipes filisteos subieron contra Israel. Al saberlo, a los israelitas les entró miedo, [8] y dijeron a Samuel: ---No calles, grita por nosotros al Señor, nuestro Dios, para que nos salve del poder filisteo. [9] Samuel agarró un cordero lechal y lo ofreció al Señor en holocausto; gritó al Señor en favor de Israel, y el Señor le escuchó. [10] Mientras Samuel ofrecía el holocausto, los filisteos se acercaron para dar la batalla a Israel; pero el Señor mandó aquel día una gran tronada contra los filisteos y los desbarató; Israel los derrotó. [11] Los israelitas salieron de Mispá persiguiendo a los filisteos, y los fueron destrozando hasta más abajo de Bet-Car. [12] Samuel tomó una piedra y la plantó entre Mispá y Sen, y la llamó Eben-Ezer, explicando: ---Hasta aquí nos ayudó el Señor. [13] Los filisteos tuvieron que someterse, y no volvieron a invadir el territorio israelita. Mientras vivió Samuel, la mano del Señor pesó sobre ellos. [14] Israel reconquistó las ciudades que habían ocupado los filisteos; así, volvieron al poder de Israel desde Ecrón a Gat y su territorio. Y hubo paz entre Israel y los amorreos. [15] Samuel gobernó a Israel hasta su muerte. [16] Todos los años visitaba Betel, Guilgal y Mispá, y allí juzgaba a Israel. [17] Luego volvía a Ramá, donde tenía su casa, allí también juzgaba a Israel. Allí levantó un altar al Señor.
Primer libro de Samuel capítulo 8[1] Cuando Samuel llegó a viejo, nombró a sus hijos jueces de Israel. [2] El hijo mayor se llamaba Joel y el segundo Abías; ejercían el cargo en Berseba. [3] Pero no se comportaban como su padre; atentos sólo al provecho propio, aceptaban sobornos y pervirtieron la justicia. [4] Entonces los concejales de Israel se reunieron y fueron a entrevistarse con Samuel en Ramá. [5] Le dijeron: ---Mira, tú ya eres viejo y tus hijos no se comportan como tú. Nómbranos un rey que nos gobierne, como es costumbre en todas las naciones. [6] A Samuel le disgustó que le pidieran ser gobernados por un rey, y se puso a orar al Señor. [7] El Señor le respondió: ---Haz caso al pueblo en todo lo que te pidan. No te rechazan a ti, sino a mí; no me quieren por rey. [8] Como me trataron desde el día que los saqué de Egipto, abandonándome para servir a otros dioses, así te tratan a ti. [9] Hazles caso; pero adviérteles bien claro, explícales los derechos del rey. [10] Samuel comunicó la Palabra del Señor a la gente que le pedía un rey: [11] ---Éstos son los derechos del rey que os regirá: A vuestros hijos los llevará para enrolarlos en destacamentos de carros y caballería y para que vayan delante de su carroza; [12] los empleará como jefes y oficiales en su ejército, como aradores de sus campos y segadores de su cosecha, como fabricantes de armamentos y de pertrechos para sus carros.[13] A vuestras hijas se las llevará como perfumistas, cocineras y reposteras. [14] Vuestros campos, viñas y los mejores olivares os los quitará para dárselos a sus ministros. [15] De vuestro grano y vuestras viñas os exigirá diezmos, para dárselos a sus funcionarios y ministros. [16] A vuestros criados y criadas, vuestros mejores burros y bueyes se los llevará para usarlos en su hacienda. [17] De vuestros rebaños os exigirá diezmos. ¡Y vosotros mismos seréis sus esclavos! [18] Entonces gritaréis contra el rey que os elegisteis, pero Dios no os responderá. [19] El pueblo no quiso hacer caso a Samuel, e insistió: ---No importa. ¡Queremos un rey! [20] Así nosotros seremos como los demás pueblos. Que nuestro rey nos gobierne y salga al frente de nosotros a luchar en la guerra. [21] Samuel oyó lo que pedía el pueblo y se lo comunicó al Señor. [22] El Señor le respondió: ---Hazles caso y nómbrales un rey. Entonces Samuel dijo a los israelitas: ---¡Cada uno a su pueblo!
Primer libro de Samuel capítulo 9[1] Había un hombre de Guibeá de Benjamín llamado Quis, hijo de Abiel, de Seror, de Becorá, de Afía, benjaminita, de buena posición. [2] Tenía un hijo que se llamaba Saúl, un mozo bien plantado; era el israelita más alto: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba. [3] A su padre, Quis, se le habían extraviado unas burras, y dijo a su hijo Saúl: ---Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras. [4] Cruzaron la serranía de Efraín y atravesaron la región de Salisá, pero no las encontraron. Atravesaron la comarca de Saalín, y nada. Atravesaron la comarca de Benjamín, y tampoco. [5] Cuando llegaron a la comarca de Suf, Saúl dijo al criado que iba con él: ---Vamos a volvernos, no sea que mi padre prescinda de las burras y empiece a preocuparse por nosotros. [6] Pero el criado repuso: ---Precisamente en ese pueblo hay un hombre de Dios de gran fama; lo que él dice sucede sin falta. Vamos allá. A lo mejor nos orienta sobre lo que andamos buscando. [7] Saúl replicó: ---Y si vamos, ¿qué le llevamos a ese hombre? Porque no nos queda pan en las alforjas y no tenemos nada que llevarle a ese hombre de Dios. ¿Qué nos queda? [8] El criado respondió: ---Tengo aquí dos gramos y medio de plata; se los daré al profeta y nos orientará. [9] --en Israel, antiguamente, el que iba a consultar a Dios, decía así: ¡Vamos al vidente!, porque antes se llamaba vidente al que hoy llamamos profeta--. [10] Saúl comentó: ---Muy bien. ¡Hala, vamos! Y caminaron hacia el pueblo en donde estaba el hombre de Dios. [11] Según subían por la cuesta del pueblo, encontraron a unas muchachas que salían a buscar agua; les preguntaron: ---¿Vive aquí el vidente? [12] Ellas contestaron: ---Sí; se te ha adelantado. Precisamente ha llegado hoy al pueblo, porque el pueblo celebra hoy un sacrificio en el altozano. [13] Si entráis en el pueblo, lo encontraréis antes de que suba al altozano para el banquete; porque no se pondrán a comer hasta que él llegue, pues a él le corresponde bendecir el sacrificio, y luego comen los convidados. Subid ahora, que ahora precisamente lo encontraréis. [14] Subieron al pueblo. Y justamente cuando entraban en el pueblo, se encontró con ellos Samuel según salía para subir al altozano [15] --el día antes de llegar Saúl, el Señor había revelado a Samuel: [16] Mañana te enviaré un hombre de la región de Benjamín, para que lo unjas como jefe de mi pueblo, Israel, y libre a mi pueblo de la dominación filistea; porque he visto la aflicción de mi pueblo, sus quejas han llegado hasta mí--. [17] Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó: ---Ése es el hombre de quien te hablé; ése regirá a mi pueblo. [18] Saúl se acercó a Samuel en medio de la entrada y le dijo: ---Haz el favor de decirme dónde está la casa del vidente. [19] Samuel le respondió: ---Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy coméis conmigo y mañana te dejaré marchar y te diré todo lo que piensas. [20] Por las burras que se te perdieron hace tres días no te preocupes, que ya aparecieron. Además, ¿por quién suspira todo Israel? Por ti y por la familia de tu padre. [21] Saúl respondió: ---¡Si yo soy de Benjamín, la menor de las tribus de Israel! Y de todas las familias de Benjamín, mi familia es la menos importante. ¿Por qué me dices eso? [22] Entonces Samuel tomó a Saúl y a su criado, los metió en el comedor y los puso en la presidencia de los convidados, unas treinta personas. [23] Luego dijo al cocinero: ---Trae la ración que te encargué, la que te dije que apartaras. [24] El cocinero sacó el pernil y la cola, y se lo sirvió a Saúl. Samuel dijo: ---Ahí tienes lo que te reservaron; come, que te lo han guardado para esta ocasión, para que lo comas con los convidados. Así, pues, Saúl comió aquel día con Samuel. [25] Después bajaron del altozano hasta el pueblo, y habló con Saúl en la azotea.[26] Al despuntar el sol, Samuel fue a la azotea a llamarlo: ---Levántate, que te despida. Saúl se levantó, y los dos, él y Samuel, salieron de casa. [27] Cuando habían bajado hasta las afueras, Samuel le dijo: ---Dile al criado que vaya delante; tú párate un momento y te comunicaré la Palabra de Dios.
Primer libro de Samuel capítulo 10[1] Samuel tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo: ---¡El Señor te unge como jefe de su heredad! [2] Hoy mismo, cuando te separes de mí, te tropezarás con dos hombres junto a la tumba de Raquel, en la linde de Benjamín, que te dirán: Aparecieron las burras que saliste a buscar; mira, tu padre ha olvidado el asunto de las burras y está preocupado por vosotros, pensando qué va a ser de su hijo. [3] Sigue adelante y vete hasta la Encina del Tabor; allí te tropezarás con tres hombres que suben a visitar a Dios en Betel: uno con tres cabritos, otro con tres hogazas y otro con un pellejo de vino; [4] después de darte los buenos días, te entregarán dos panes, y tú los aceptarás. [5] Vete luego a Guibeá de Dios, donde está la guarnición filistea; al llegar al pueblo te toparás con un grupo de profetas que baja del altozano en danza frenética, detrás de una banda de arpas y cítaras, panderos y flautas. [6] Te invadirá el Espíritu del Señor, te convertirás en otro hombre y te mezclarás en su danza. [7] Cuando te sucedan estas señales, hala, haz lo que se te ofrezca, que Dios está contigo. [8] Baja por delante a Guilgal; yo iré después a ofrecer holocaustos y sacrificios de comunión. Espera siete días, hasta que yo llegue y te diga lo que tienes que hacer. [9] Cuando Saúl dio la vuelta y se apartó de Samuel, Dios le cambió el corazón, y todas aquellas señales le sucedieron aquel mismo día. [10] De allí fueron a Guibeá, y de pronto dieron con un grupo de profetas. El Espíritu de Dios invadió a Saúl y se puso a danzar entre ellos. [11] Los que lo conocían de antes y lo veían danzando con los profetas, comentaban: ---¿Qué le pasa al hijo de Quis? ¡Hasta Saúl anda con los profetas! [12] Uno del pueblo replicó: ---¡Pues a ver quién es el padre de ésos! --así se hizo proverbial la frase: ¡Hasta Saúl anda con los profetas!--. [13] Cuando se le pasó el frenesí, Saúl fue a su casa. [14] Su tío les preguntó: ---¿Dónde anduvisteis? Saúl respondió: ---Buscando las burras. Como vimos que no aparecían, fuimos a ver a Samuel. [15] Su tío le dijo: ---Anda, cuéntame qué os dijo Samuel. [16] Respondió: ---Nos anunció que habían aparecido las burras --pero lo que le había dicho Samuel del asunto del reino no se lo dijo--. [17] Samuel convocó al pueblo ante el Señor, en Mispá, [18] y dijo a los israelitas: ---Así dice el Señor, Dios de Israel: Yo saqué a Israel de Egipto, os libré de los egipcios y de todos los reyes que os oprimían. [19] Pero vosotros habéis rechazado hoy a vuestro Dios, el que os salvó de todas las desgracias y peligros, y habéis dicho: No importa, danos un rey. Pues bien, presentaos ante el Señor por tribus y por familias. [20] Samuel hizo acercarse a las tribus de Israel, y le tocó la suerte a la tribu de Benjamín. [21] Hizo acercarse a la tribu de Benjamín, por clanes, y le tocó la suerte al clan de Matrí; luego hizo acercarse al clan de Matrí, por individuos, y le tocó la suerte a Saúl, hijo de Quis; lo buscaron y no lo encontraron. [22] Consultaron de nuevo al Señor: ---¿Ha venido aquí Saúl? El Señor respondió: ---Está escondido entre el bagaje. [23] Fueron corriendo a sacarlo de allí, y se presentó en medio de la gente: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba. [24] Entonces Samuel dijo a todo el pueblo: ---¡Mirad a quién ha elegido el Señor! ¡No hay como él en todo el pueblo! Todos aclamaron: ---¡Viva el rey! [25] Samuel explicó al pueblo los derechos del rey, y los escribió en un libro, que colocó ante el Señor. Luego despidió a la gente, cada cual a su casa. [26] También Saúl marchó a su casa, a Guibeá. Con él fueron los mejores, a quienes Dios tocó el corazón. [27] En cambio, los malvados comentaron: ---¡Qué va a salvarnos ése! Lo despreciaron y no le ofrecieron regalos. Saúl callaba.
Primer libro de Samuel capítulo 11[1] El amonita Najás hizo una incursión y acampó ante Yabés de Galaad. Los de Yabés le pidieron: ---Haz un pacto con nosotros y seremos tus vasallos. [2] Pero Najás les dijo: ---Pactaré con vosotros a condición de sacaros el ojo derecho. Así afrentaré a todo Israel. [3] Los concejales de Yabés le pidieron: ---Danos siete días para que podamos mandar emisarios por todo el territorio de Israel. Si no hay quien nos salve, nos rendimos. [4] Los mensajeros llegaron a Guibeá de Saúl, comunicaron la noticia al pueblo, y todos se echaron a llorar a gritos. [5] Pero, mira por dónde, llegaba Saúl del campo tras los bueyes y preguntó: ---¿Qué le pasa a la gente, que está llorando? Le contaron la noticia que habían traído los de Yabés, [6] y al oírlo Saúl, lo invadió el Espíritu de Dios; enfurecido, [7] tomó la pareja de bueyes, los descuartizó y aprovechando los emisarios, los repartió por todo Israel, con este mensaje: Así acabará el ganado del que no vaya a la guerra con Saúl y Samuel. El temor del Señor cayó sobre la gente, y fueron a la guerra como un solo hombre. [8] Saúl les pasó revista en Bézec: los de Israel eran trescientos mil y treinta mil los de Judá. [9] Y dijo a los emisarios que habían venido: ---Decid a los de Yabés de Galaad: Mañana, cuando caliente el sol, os llegará la salvación. Los emisarios marcharon a comunicárselo a los de Yabés, que se llenaron de alegría, [10] y dijeron a Najás: ---Mañana nos rendiremos y haréis de nosotros lo que mejor os parezca. [11] Al día siguiente Saúl distribuyó la tropa en tres cuerpos; irrumpieron en el campamento enemigo al relevo de la madrugada y estuvieron matando amonitas hasta que calentó el sol; los enemigos que quedaron vivos se dispersaron, de forma que no iban dos juntos. [12] Entonces el pueblo dijo a Samuel: ---¡A ver, los que decían que Saúl no reinaría! ¡Entregadlos, que los matamos! [13] Pero Saúl dijo: ---Hoy no ha de morir nadie, porque hoy el Señor ha salvado a Israel. [14] Y Samuel dijo a todos: ---Hala, vamos a Guilgal a inaugurar allí la monarquía. [15] Todos fueron a Guilgal y coronaron allí a Saúl ante el Señor; ofrecieron al Señor sacrificios de comunión y celebraron allí una gran fiesta Saúl y los israelitas.
Primer libro de Samuel capítulo 12[1] Samuel dijo a los israelitas: ---Ya veis que os he hecho caso en todo lo que me pedisteis, y os he dado un rey. [2] Pues bien, ¡aquí tenéis al rey! Yo estoy ya viejo y canoso, mientras a mis hijos los tenéis entre vosotros. Yo he actuado a la vista de todos desde mi juventud hasta ahora. [3] Aquí me tenéis, respondedme ante el Señor y su ungido: ¿A quién le quité un buey? ¿A quién le quité un burro? ¿A quién he hecho injusticia? ¿A quién he vejado? ¿De quién he aceptado un soborno para hacer la vista gorda? Decidlo y os lo devolveré. [4] Respondieron: ---No nos has hecho injusticia, ni nos has perjudicado, ni has aceptado soborno de nadie. [5] Samuel añadió: ---Hoy yo tomo por testigo frente a vosotros al Señor y a su ungido: no me habéis sorprendido con nada en la mano. Respondieron: ---Sean testigos. [6] Samuel dijo al pueblo: ---Es testigo el Señor, que envió a Moisés y a Aarón e hizo subir de Egipto a sus padres. [7] Poneos en pie, que voy a querellarme con vosotros en presencia del Señor, repasando todos los beneficios que el Señor os hizo a vosotros y a vuestros padres. [8] Cuando Jacob fue con sus hijos a Egipto, y los egipcios los oprimieron, vuestros padres gritaron al Señor, y el Señor envió a Moisés y a Aarón para que sacaran de Egipto a vuestros padres y los establecieran en este lugar. [9] Pero olvidaron al Señor, su Dios, y él los vendió a Sísara, general del ejército de Yabín, rey de Jasor, y a los filisteos y al rey de Moab, y tuvieron que luchar contra ellos. [10] Entonces gritaron al Señor: Hemos pecado, porque hemos abandonado al Señor, para servir a Baal y Astarté; líbranos del poder de nuestros enemigos y te serviremos. [11] El Señor envió a Yerubaal, a Barac, a Jefté y a Sansón, y os libró del poder de sus vecinos, y pudieron vivir tranquilos. [12] Pero cuando visteis que os atacaba el rey amonita Najas, me pedisteis que os nombrara un rey, siendo así que el Señor es vuestro rey. [13] Pues bien, ahí tenéis al rey que pedisteis y que habéis elegido; ya veis que el Señor os ha dado un rey. [14] Si respetáis al Señor y le servís, si le obedecéis y no os rebeláis contra sus mandatos, vosotros y el rey que reine sobre vosotros viviréis siendo fieles al Señor, vuestro Dios. [15] Pero si no obedecéis al Señor y os rebeláis contra sus mandatos, el Señor descargará la mano sobre vosotros y sobre vuestro rey, hasta destruiros. [16] Ahora preparaos a asistir al prodigio que el Señor va a realizar ante vuestros ojos. [17] Estamos en la siega del trigo, ¿no es cierto? Pues voy a invocar al Señor para que envíe una tronada y un aguacero; así reconoceréis la grave maldad que cometisteis ante el Señor pidiéndoos un rey. [18] Samuel invocó al Señor, y el Señor envió aquel día una tronada y un aguacero. [19] Todo el pueblo, lleno de miedo ante el Señor y ante Samuel, dijo a Samuel: ---Reza al Señor, tu Dios, para que tus siervos no mueran, porque a todos nuestros pecados hemos añadido la maldad de pedirnos un rey. [20] Samuel les contestó: ---No temáis. Ya que habéis cometido esta maldad, al menos en adelante no os apartéis del Señor; servid al Señor de todo corazón,[21] no sigáis a los ídolos, que ni auxilian ni liberan, porque son puro vacío. [22] Por el honor de su ilustre Nombre, el Señor no rechazará a su pueblo, porque el Señor se ha dignado hacer de vosotros su pueblo. [23] Por mi parte, líbreme Dios de pecar contra el Señor dejando de rezar por vosotros. Yo os enseñaré el camino recto y bueno, [24] puesto que habéis visto los grandes beneficios que el Señor os ha hecho, respetad al Señor y servidlo sinceramente y de todo corazón. [25] Pero si obráis mal, pereceréis, vosotros con vuestro rey.
Primer libro de Samuel capítulo 13[1] Saúl tenía... años cuando empezó a reinar, y reinó sobre Israel veintidós años. [2] Seleccionó a tres mil hombres de Israel: dos mil estaban con él en Micmás y la montaña de Betel, y mil estaban con Jonatán en Guibeá de Benjamín. Al resto del ejército lo licenció. [3] Jonatán derrotó a la guarnición filistea que había en Guibeá. Los filisteos supieron que los hebreos se habían sublevado. Saúl tocó a rebato por todo el país. [4] Entonces los israelitas supieron que Saúl había derrotado a una guarnición enemiga y que se había declarado la guerra a los filisteos, y se reunieron con Saúl en Guilgal. [5] Los filisteos se concentraron para la guerra contra Israel: tres mil carros, seis mil jinetes y una infantería numerosa como la arena de la playa, y fueron a acampar junto a Micmás, al este de Bet-Avén. [6] Al verse en peligro ante el avance filisteo, los israelitas fueron a esconderse en las cuevas, los agujeros, las peñas, los refugios y los aljibes. [7] Muchos hebreos pasaron el Jordán hacia Gad y Galaad. Saúl seguía en Guilgal, mientras la gente, atemorizada, se le marchaba. [8] Aguardó siete días, hasta el plazo señalado por Samuel; pero Samuel no llegó a Guilgal, y la gente se le dispersaba. [9] Entonces Saúl ordenó: ---Traedme las víctimas del holocausto y de los sacrificios de comunión. Y ofreció el holocausto. [10] Apenas había terminado, cuando se presentó Samuel. Saúl salió a su encuentro y lo saludó. [11] Pero Samuel le dijo: ---¿Qué has hecho? Contestó: ---Vi que la gente se me dispersaba y tú no venías en el plazo señalado, y los filisteos se concentraban frente a Micmás, [12] y me dije: Ahora bajarán los filisteos contra mí a Guilgal, sin que yo haya aplacado al Señor, y me atreví a ofrecer el holocausto. [13] Samuel le dijo: ---¡Estás loco! Si hubieras cumplido la orden del Señor, tu Dios, él hubiera afianzado tu reino sobre Israel para siempre. [14] En cambio, ahora tu reino no durará. El Señor se ha buscado un hombre a su gusto y lo ha nombrado jefe de su pueblo, porque tú no has sabido cumplir la orden del Señor. [15] Samuel se volvió de Guilgal por su camino. El resto del ejército subió tras Saúl al encuentro del enemigo y llegaron desde Guilgal a Guibeá de Benjamín. Saúl pasó revista a las tropas que seguían con él: unos seiscientos hombres. [16] Saúl, su hijo Jonatán y sus tropas se establecieron en Guibeá de Benjamín; por su parte, los filisteos acamparon junto a Micmás. [17] Del campamento filisteo salió una fuerza de choque dividida en tres columnas; una se dirigió a Ofrá, hacia la zona de Sual, [18] otra se dirigió a Bet-Jorón, y la tercera se dirigió a la colina que domina el valle Seboín, hacia la estepa. [19] Por entonces no se encontraba un herrero en tierra de Israel, porque el plan de los filisteos era que los hebreos no se forjaran espadas ni lanzas. [20] Todos los israelitas debían bajar al país filisteo para aguzar su reja, su azada, su hacha y su hoz. [21] Por aguzar una reja o una azada les cobraban medio peso, y dos tercios de peso por un hacha o una aguijada. [22] Así sucedió que, a la hora de la batalla, en todo el ejército de Saúl no había más espada ni lanza que las de Saúl y su hijo Jonatán. [23] Un destacamento filisteo salió hacia la cañada de Micmás.
Primer libro de Samuel capítulo 15[1] Samuel dijo a Saúl: ---El Señor me envió para ungirte rey de su pueblo Israel. Por tanto, escucha las palabras del Señor. [2] Así dice el Señor Todopoderoso: Voy a pedir cuentas a Amalec de lo que hizo contra Israel, al cortarle el camino cuando éste subía de Egipto. [3] Ahora ve y atácalo; entrega al exterminio todos sus haberes, y a él no lo perdones; mata a hombres y mujeres, niños de pecho y chiquillos, toros, ovejas, camellos y burros. [4] Saúl convocó al ejército y le pasó revista en Telán: doscientos mil de infantería y diez mil de caballería. [5] Marchó a las ciudades amalecitas y tendió emboscadas en la vaguada. [6] A los quenitas les envió este mensaje: ---Vosotros salid del territorio amalecita y bajad. Os portasteis muy bien con los israelitas cuando subían de Egipto y yo no quiero mezclaros con Amalec. Los quenitas se apartaron de los amalecitas.[7] Saúl derrotó a los amalecitas, desde Telán, según se va a Sur, en la frontera de Egipto. [8] Capturó vivo a Agag, rey de Amalec, pero a su ejército lo pasó a cuchillo. [9] Saúl y su ejército perdonaron la vida a Agag, a las mejores ovejas y vacas, al ganado bien cebado, a los corderos y a todo lo que valía la pena, sin querer exterminarlo; en cambio, exterminaron lo que no valía nada. [10] El Señor dirigió la palabra a Samuel: [11] ---Me pesa haber hecho rey a Saúl, porque ha apostatado de mí y no cumple mis órdenes. Samuel se entristeció y se pasó la noche gritando al Señor. [12] Por la mañana madrugó y fue a encontrar a Saúl; pero le dijeron que se había ido a Carmel, donde había erigido una estela, y después, dando un rodeo, había bajado a Guilgal. [13] Samuel se presentó a Saúl, y éste le dijo: ---El Señor te bendiga. He cumplido el encargo del Señor. [14] Samuel le preguntó: ---¿Y qué son esos balidos que oigo y esos mugidos que siento? [15] Saúl contestó: ---Los han traído de Amalec. La tropa ha dejado con vida a las mejores ovejas y vacas, para ofrecérselas en sacrificio al Señor. El resto lo hemos exterminado. [16] Samuel replicó: ---Pues déjame que te cuente lo que el Señor me ha dicho esta noche. Contestó Saúl: ---Dímelo: [17] Samuel dijo: ---Aunque te creas pequeño, eres la cabeza de las tribus de Israel, porque el Señor te ha nombrado rey de Israel.[18] El Señor te envió a esta campaña con orden de exterminar a esos pecadores amalecitas, combatiendo hasta acabar con ellos. [19] ¿Por qué no has obedecido al Señor? ¿Por qué has echado mano a los despojos, haciendo lo que el Señor reprueba? [20] Saúl replicó: ---Pero, ¡si he obedecido al Señor! He hecho la campaña a la que me envió, he traído a Agag, rey de Amalec, y he exterminado a los amalecitas. [21] Si la tropa tomó del botín ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, lo hizo para ofrecérselas en sacrificio al Señor, tu Dios, en Guilgal. [22] Samuel contestó: ---¿Quiere el Señor sacrificios y holocaustos o quiere que obedezcan al Señor? Obedecer vale más que un sacrificio; ser dócil, más que grasa de carneros. [23] Pecado de adivinos es la rebeldía, crimen de idolatría es la obstinación. Por haber rechazado al Señor, el Señor te rechaza hoy como rey. [24] Entonces Saúl dijo a Samuel: ---He pecado, he quebrantado el mandato de Dios y tu palabra; tuve miedo a la tropa y les hice caso. [25] Pero ahora perdona mi pecado, te lo ruego; vuelve conmigo y adoraré al Señor. [26] Samuel le contestó: ---No volveré contigo. Por haber rechazado la Palabra del Señor, el Señor te rechaza como rey de Israel. [27] Samuel dio media vuelta para marcharse. Saúl le agarró la orla del manto, que se rasgó, [28] y Samuel le dijo: ---El Señor te arranca hoy el reino y se lo entrega a otro más digno que tú. [29] El Campeón de Israel no miente ni se arrepiente, porque no es un hombre para arrepentirse. [30] Saúl le dijo: ---Cierto, he pecado; pero esta vez salva mi honor ante los concejales del pueblo y ante Israel. Vuelve conmigo para que adore al Señor, tu Dios. [31] Samuel volvió con Saúl y éste adoró al Señor. [32] Entonces Samuel ordenó: ---Acercadme a Agag, rey de Amalec. Agag se acercó temblando, y dijo: ---Ahora se va la amargura de la muerte. [33] Samuel le dijo: ---Tu espada dejó a muchas madres sin hijos; entre todas quedará sin hijos tu madre. Y lo descuartizó en Guilgal, en presencia del Señor. [34] Luego se volvió a Ramá, y Saúl volvió a su casa de Guibeá de Saúl. [35] Samuel no volvió a ver a Saúl mientras vivió. Pero hizo duelo por él, porque el Señor se había arrepentido de haber hecho a Saúl rey de Israel.
Primer libro de Samuel capítulo 16[1] El Señor dijo a Samuel: ---¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado como rey de Israel? Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey. [2] Samuel contestó: ---¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me mata. El Señor le dijo: ---Llevas una novilla y dices que vas a hacer un sacrificio al Señor. [3] Convidas a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que tienes que hacer; me ungirás al que yo te diga. [4] Samuel hizo lo que le mandó el Señor. Cuando llegó a Belén, los concejales del pueblo fueron ansiosos a su encuentro: ---¿Vienes en son de paz? [5] Respondió: ---Sí, vengo a hacer un sacrificio al Señor. Purificaos y venid conmigo al sacrificio. Purificó a Jesé y a sus hijos y los convidó al sacrificio. [6] Cuando llegó, vio a Eliab, y pensó: ---Seguro, el Señor tiene delante a su ungido. [7] Pero el Señor le dijo: ---No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia. El Señor ve el corazón. [8] Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel, y Samuel le dijo: ---Tampoco a éste lo ha elegido el Señor. [9] Jesé hizo pasar a Samá, y Samuel dijo: ---Tampoco a éste lo ha elegido el Señor. [10] Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel, y Samuel le dijo: ---Tampoco a éstos los ha elegido el Señor. [11] Luego preguntó a Jesé: ---¿Se acabaron los muchachos? Jesé respondió: ---Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas. Samuel dijo: ---Manda a por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue. [12] Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo. Entonces el Señor dijo a Samuel: ---Anda, úngelo, porque es éste. [13] Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento invadió a David el Espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante. Samuel regreso a Ramá. [14] El Espíritu del Señor se había apartado de Saúl, y lo atormentaba un mal espíritu enviado por el Señor. [15] Sus cortesanos le dijeron: ---Ahora te atormenta un mal espíritu. [16] Da una orden, y nosotros, tus siervos, buscaremos a uno que sepa tocar la cítara; cuando te sobrevenga el ataque del mal espíritu, él tocará, y se te pasará. [17] Saúl ordenó: ---Buscadme un buen músico y traédmelo. [18] Entonces uno de los cortesanos dijo: ---Yo conozco a un hijo de Jesé, el de Belén, que sabe tocar y es un muchacho muy valioso, buen guerrero, habla muy bien, es de buena presencia y el Señor está con él. [19] Saúl mandó emisarios a Jesé con esta orden: ---Envíame a tu hijo David, el que está con el rebaño. [20] Jesé tomó cinco panes, un pellejo de vino y un cabrito, y se los mandó a Saúl por medio de su hijo David. [21] David llegó a palacio y se presentó a Saúl; al rey le causó muy buena impresión, y lo hizo su escudero. [22] Saúl mandó este recado a Jesé: ---Que se quede David a mi servicio, porque me gusta. [23] Cuando el mal espíritu atacaba a Saúl, David tomaba el arpa y tocaba. Saúl se sentía aliviado y se le pasaba el ataque del mal espíritu.
Primer libro de Samuel capítulo 17[1] Los filisteos reunieron su ejército para la guerra; se concentraron en Soco de Judá y acamparon entre Soco y Azecá, en Fesdamín. [2] Saúl y los israelitas se reunieron y acamparon en el valle de Elá, y formaron para la batalla contra los filisteos. [3] Los filisteos tenían sus posiciones en un monte y los israelitas en el otro, con el valle de por medio. [4] Del ejército filisteo se adelantó un luchador, llamado Goliat, oriundo de Gat, de casi tres metros de alto. [5] Llevaba un casco de bronce en la cabeza, una cota de malla de bronce que pesaba medio quintal, [6] grebas de bronce en las piernas y una jabalina de bronce a la espalda; [7] el asta de su lanza era como la percha de un tejedor y su punta de hierro pesaba unos seis kilos. Su escudero caminaba delante de él. [8] Goliat se detuvo y gritó a las filas de Israel: ---¡No hace falta que salgáis formados a luchar! Yo soy el filisteo, vosotros los esclavos de Saúl. Elegíos uno que baje hasta mí; [9] si es capaz de pelear conmigo y me vence, seremos esclavos vuestros; pero si yo le puedo y lo venzo, seréis esclavos nuestros y nos serviréis. [10] Y siguió: ---¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Echadme uno, y lucharemos mano a mano! [11] Saúl y los israelitas oyeron el desafío de aquel filisteo y se llenaron de miedo. [12] David era hijo de un efrateo de Belén de Judá, llamado Jesé, que tenía ocho hijos, y cuando reinaba Saúl era ya viejo, de edad avanzada; [13] sus tres hijos mayores habían ido a la guerra siguiendo a Saúl; se llamaban Eliab el primero, Abinadab el segundo y Samá el tercero. [14] David era el más pequeño. Los tres mayores habían seguido a Saúl; [15] David iba y venía del frente a Belén, para guardar el rebaño de su padre. [16] El filisteo se aproximaba y se plantaba allí mañana y tarde; llevaba ya haciéndolo cuarenta días. [17] Jesé dijo a su hijo David: ---Toma media fanega de grano tostado y estos diez panes, y llévaselos a tus hermanos al frente, [18] y estos diez quesos llévaselos al comandante. Ve a ver cómo están tus hermanos y toma el recibo que te den. [19] Saúl está con ellos y con los soldados de Israel en el valle de Elá, luchando contra los filisteos. [20] David madrugó, dejó el rebaño al cuidado del rabadán, cargó y se marchó, según el encargo de Jesé. Cuando llegaba al cercado de los carros, los soldados salían a formar, lanzando el alarido de guerra. [21] Israelitas y filisteos formaron frente a frente. [22] David dejó su carga al cuidado de los de intendencia, corrió hacia las filas y preguntó a sus hermanos qué tal estaban. [23] Mientras hablaba con ellos, un luchador, el filisteo llamado Goliat, oriundo de Gat, subió de las filas del ejército filisteo y empezó a decir aquello. David lo oyó; los israelitas, [24] al ver a aquel hombre huyeron aterrados. [25] Uno dijo: ---¿Habéis visto a ese hombre que sube? Pues, ¡Sube a desafiar a Israel! Al que lo venza, el rey lo colmará de riquezas, le dará su hija y librará de impuestos a la familia de su padre en Israel. [26] David preguntó a los que estaban con él: ---¿Qué le darán al que venza a ese filisteo y salve la honra de Israel? Porque, ¿quién es ese filisteo incircunciso para desafiar al ejército del Dios vivo? [27] Los soldados le repitieron lo mismo: ---Al que lo venza le darán tal premio. [28] Eliab, el hermano mayor, lo oyó hablar con los soldados y se le enfadó: ---¿Por qué has venido? ¿A quién dejaste aquellas cuatro ovejas en el páramo? Ya sé que eres un presumido y qué es lo que pretendes: has venido a contemplar la batalla. [29] David respondió: ---¿Qué he hecho yo ahora? Estaba preguntando. [30] Se volvió hacia otro y preguntó: ---¿Qué es lo que dicen? Los soldados le respondieron lo mismo que antes.[31] Cuando se corrió lo que decía David, se lo contaron a Saúl, que lo mandó llamar. [32] David dijo a Saúl: ---Majestad, no os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo. [33] Pero Saúl respondió: ---No podrás acercarte a ese filisteo para luchar con él, porque eres un muchacho, y él es un guerrero desde mozo. [34] David le replicó: ---Tu servidor es pastor de las ovejas de mi padre, y si viene un león o un oso y se lleva una oveja del rebaño, [35] salgo tras él, lo apaleo y se la quito de la boca, y si me ataca, lo agarro por la melena y lo golpeo hasta matarlo. [36] Tu servidor ha matado leones y osos; ese filisteo incircunciso será uno más, porque ha desafiado a las huestes del Dios vivo. [37] Y añadió: ---El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de las manos de ese filisteo. Entonces Saúl le dijo: ---Anda con Dios. [38] Luego vistió a David con su uniforme, le puso un casco de bronce en la cabeza, lo puso una loriga, [39] y le ciñó su espada sobre el uniforme. David intentó en vano caminar, porque no estaba entrenado, y dijo a Saúl: ---Con esto no puedo caminar, porque no estoy entrenado. Entonces se quitó todo de encima, [40] agarró su cayado, escogió cinco cantos del arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo. [41] Éste, precedido de su escudero, iba avanzando acercándose a David; [42] lo miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen color y guapo, [43] y le gritó: ---¿Soy yo, acaso, un perro para que vengas a mí con un palo? Luego maldijo a David invocando a sus dioses, [44] y le dijo: ---Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo. [45] Pero David le contestó: ---Tú vienes hacia mí armado de espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor Todopoderoso, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. [46] Hoy te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza de los hombros y echaré tu cadáver y los del campamento filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, y todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel, [47] y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor, y él os entregará en nuestro poder. [48] Cuando el filisteo se puso en marcha y se acercaba en dirección de David, éste salió de la formación y corrió velozmente en dirección del filisteo; [49] echó mano al zurrón, sacó una piedra disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. [50] Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada. [51] David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza. Los filisteos, al ver que había muerto su guerrero, huyeron. [52] Entonces los soldados de Israel y Judá, en pie, lanzaron el alarido de guerra y persiguieron a los filisteos hasta la entrada de Gat y hasta las puertas de Ecrón; los filisteos cayeron heridos por el camino de Saaraym hasta Gat y Ecrón. [53] Los israelitas dejaron de perseguir a los filisteos y se volvieron para saquearles el campamento. [54] David agarró la cabeza del filisteo y la llevó a Jerusalén, las armas las guardó en su tienda. [55] Cuando Saúl vio a David salir al encuentro del filisteo, preguntó a Abner, general del ejército: ---Abner, ¿de quién es hijo ese muchacho? Abner respondió: ---¡Por vuestra vida, majestad!, no lo sé. [56] El rey le dijo: ---Pregunta de quién es hijo el muchacho. [57] Cuando David volvió de matar al filisteo, Abner lo llevó a presentárselo a Saúl, con la cabeza del filisteo en la mano. [58] Saúl le preguntó: ---¿De quién eres hijo, muchacho? David respondió: ---De tu servidor Jesé, el de Belén.
Primer libro de Samuel capítulo 18[1] Cuando David acabó de hablar con Saúl, Jonatán se encariñó con David y llegó a quererlo como a sí mismo. [2] Saúl retuvo entonces a David y no lo dejó volver a casa de su padre. [3] Jonatán y David hicieron un pacto, porque Jonatán lo quería como a sí mismo; [4] se quitó el manto que llevaba y se lo dio a David, y también su ropa, la espada, el arco y el cinto. [5] David tenía tal éxito en todas las incursiones que le encargaba Saúl, que el rey lo puso al frente de los soldados, y cayó bien entre la tropa, e incluso entre los ministros de Saúl. [6] Cuando volvieron de la guerra, después de que David derrotó al filisteo, las mujeres de todas las poblaciones de Israel salieron a cantar y recibir con bailes al rey Saúl, al son alegre de de panderos y sonajas. [7] Y cantaban a coro esta copla: Saúl mató a mil, David a diez mil. [8] A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido: ---¡Diez mil a David y a mí mil! ¡Ya sólo le falta ser rey! [9] Y a partir de aquel día Saúl le tomó ojeriza a David. [10] Al día siguiente le vino a Saúl el ataque del mal espíritu, y andaba frenético por palacio. David tocaba el arpa como de costumbre. Saúl que llevaba la lanza en la mano [11] la arrojó, intentando clavar a David en la pared, pero David la esquivó dos veces. [12] Entonces Saúl le tuvo miedo, porque el Señor estaba con David y, en cambio, se había apartado de él. [13] Saúl alejó a David nombrándolo comandante. Así David iba y venía al frente de las tropas. [14] Y todas sus campañas le salían bien, porque el Señor estaba con él. [15] Saúl vio que a David las cosas le salían muy bien, y le entró pánico. [16] Todo Israel y Judá querían a David, porque los guiaba en sus expediciones. [17] Una vez dijo Saúl a David: ---Mira, te doy por esposa a mi hija mayor, Merab, a condición de que te portes como un valiente y pelees las batallas del Señor --porque pensó: es mejor que lo maten los filisteos y no yo--. [18] David respondió: ---¿Quién soy yo y quiénes mis hermanos --la familia de mi padre-- en Israel para llegar a yerno del rey? [19] Pero cuando llegó el momento de entregarle a David por esposa a Merab, hija de Saúl, se la dieron a Adriel, el de Mejolá. [20] Mical, la otra hija de Saúl, estaba enamorada de David. Se lo comunicaron a Saúl y le pareció bien, [21] porque calculó: Se la daré como cebo, para que caiga en poder de los filisteos. Y renovó su propuesta a David: ---Hoy puedes ser mi yerno. [22] Luego dijo a sus ministros: ---Hablad a David confidencialmente: Mira, el rey te aprecia y todos sus ministros te quieren; acepta ser yerno suyo. [23] Los ministros de Saúl insinuaron esto a David, y él respondió: ---¡Pues no es nada ser yerno del rey! Yo soy un plebeyo sin medios. [24] Los ministros comunicaron a Saúl lo que había respondido David, [25] y Saúl les dijo: ---Habladle así: Al rey no le interesa el dinero; se contenta con cien prepucios de filisteos, como venganza contra sus enemigos --de esta manera, Saúl pensaba lograr que David cayera en poder de los filisteos--. [26] Entonces los ministros de Saúl comunicaron a David esta propuesta, y le pareció una condición justa para ser yerno del rey. Y no había expirado el plazo, [27] cuando David emprendió la marcha con su gente, mató a doscientos filisteos y llevó al rey el número completo de prepucios, para que lo aceptara como yerno. Entonces Saúl le dio a su hija Mical por esposa. [28] Saúl cayó en la cuenta de que el Señor estaba con David y de que su hija Mical estaba enamorada de él. [29] Así creció el miedo que tenía a David, y fue su enemigo de por vida. [30] Los generales filisteos hacían incursiones, y siempre que salían, David tenía más éxito que los oficiales de Saúl. Su nombre se hizo muy famoso.
Primer libro de Samuel capítulo 19[1] Delante de su hijo Jonatán y de sus ministros, Saúl habló de matar a David. Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David, [2] y le avisó: ---Mi padre, Saúl, te busca para matarte. Estáte atento mañana y escóndete en sitio seguro. [3] Yo saldré y me quedaré junto con mi padre en el campo donde tú estés; le hablaré de ti, y si saco algo en limpio, te lo comunicaré. [4] Jonatán habló a su padre, Saúl, en favor de David: ---¡Que el rey no ofenda a su siervo David! Él no te ha ofendido, y lo que él hace es en tu provecho; [5] se jugó la vida cuando mató al filisteo, y el Señor dio a Israel una gran victoria. Bien que te alegraste al verlo. ¡No vayas a pecar derramando sangre inocente, matando a David sin motivo! [6] Saúl hizo caso a Jonatán, y juró: ---¡Vive Dios, no morirá! [7] Jonatán llamó a David y le contó la conversación; luego lo llevó a donde Saúl, y David siguió en palacio como antes. [8] Se reanudó la guerra y David salió a luchar contra los filisteos; los venció y les ocasionó tal derrota, que huyeron ante él. [9] Saúl estaba sentado en su palacio con la lanza en la mano, mientras David tocaba el arpa. Un mal espíritu enviado por el Señor se apoderó de Saúl, [10] el cual intentó clavar a David en la pared con la lanza, pero David la esquivó. Saúl clavó la lanza en la pared y David se salvó huyendo. [11] Aquella noche Saúl mandó emisarios a casa de David para vigilarlo y matarlo a la mañana. Pero su mujer, Mical, le avisó: ---Si no te pones a salvo esta misma noche, mañana eres cadáver. [12] Ella lo descolgó por la ventana y David se salvó huyendo. [13] Mical agarró luego un ídolo, lo echó en la cama, puso en la cabecera un cojín de pelo de cabra y lo tapó con una colcha. [14] Cuando Saúl mandó los emisarios, Mical les dijo: ---Está malo. [15] Pero Saúl despachó de nuevo los emisarios para que buscaran a David: ---Traédmelo en la cama, que lo quiero matar. [16] Llegaron los emisarios y se encontraron con un ídolo en la cama y un cojín de pelo de cabra en la cabecera. [17] Entonces Saúl dijo a Mical: ---¿Qué modo es éste de engañarme? ¡Has dejado escapar a mi enemigo! Mical le respondió: ---Él me amenazó: Si no me dejas marchar, te mato. [18] Mientras tanto, David se salvó huyendo y llegó a Ramá, el pueblo de Samuel, y le contó todo lo que le había hecho Saúl. Entonces fueron los dos a alojarse en Nayot. [19] Cuando avisaron a Saúl que David estaba en Nayot de Ramá, [20] despachó emisarios para apresarlo. Encontraron a la comunidad de profetas en trance, presididos por Samuel; el Espíritu de Dios se apoderó de los emisarios de Saúl, y también ellos entraron en trance. [21] Se lo avisaron a Saúl, y mandó otros emisarios, que también entraron en trance. Por tercera vez despachó unos emisarios, y también éstos entraron en trance. [22] Entonces fue él en persona a Ramá, y al llegar al pozo de la era que hay en Secú, preguntó: ---¿Dónde están Samuel y David? Le respondieron: ---En Nayot de Ramá. [23] Siguió hasta Nayot de Ramá, y también de él se apoderó el Espíritu de Dios, entró en trance y caminó así hasta Nayot de Ramá. [24] Se quitó la ropa y estuvo en trance delante de Samuel, luego cayó por tierra, desnudo, todo aquel día y toda la noche. Por eso dicen: ¡Hasta Saúl está con los profetas!
Primer libro de Samuel capítulo 20[1] David huyó de Nayot de Ramá y fue a decirle a Jonatán: ---¿Qué he hecho? ¿Cuál es mi delito y mi pecado contra tu padre para que intente matarme? [2] Jonatán le dijo: ---¡Nada de eso! ¡No morirás! No hace mi padre cosa grande ni chica que no me la diga antes. ¿Por qué va a ocultarme esto mi padre? ¡Es imposible! [3] Pero David insistió: ---Tu padre sabe perfectamente que te he caído en gracia, y dirá: Que no se entere Jonatán, no se vaya a llevar un disgusto. Pero, ¡vive Dios!, por tu vida, estoy a un paso de la muerte. [4] Jonatán le respondió: ---Lo que tú digas lo haré. [5] Entonces David le dijo: ---Mañana precisamente es luna nueva, y me toca comer con el rey. Déjame marchar y me ocultaré en descampado hasta pasado mañana por la tarde. [6] Si tu padre me echa de menos, le dices que David te pidió permiso para hacer una escapada a su pueblo, Belén, porque su familia celebra allí el sacrificio anual. [7] Si él dice que bueno, estoy salvado; pero si se pone furioso, quiere decir que tiene decidida mi muerte. [8] Sé leal con este servidor, porque nos une un pacto sagrado. Si he faltado, mátame tú mismo, no hace falta que me entregues a tu padre. [9] Jonatán respondió: ---¡Dios me libre! Si me entero de que mi padre ha decidido que mueras, cierto que te aviso. [10] David preguntó: ---¿Quién me lo avisará, si tu padre te responde con malos modos? [11] Jonatán contestó: ---¡Vamos al campo! Salieron los dos al campo, [12] y Jonatán le dijo: ---Te lo prometo por el Dios de Israel; mañana a esta hora sondearé a mi padre, a ver si está a buenas o a malas contigo, y te enviaré un recado. [13] Si trama algún mal contra ti, que el Señor me castigue si no te aviso para que te pongas a salvo. ¡El Señor esté contigo como estuvo con mi padre! [14] Si entonces yo todavía vivo, cumple conmigo el pacto sagrado, y si muero, [15] no dejes nunca de favorecer a mi familia. Y cuando el Señor aniquile a los enemigos de David de la faz de la tierra, [16] no se borre el nombre de Jonatán en la casa de David. ¡Que el Señor pida cuenta de esto a los enemigos de David![17] Jonatán hizo jurar también a David por la amistad que le tenía, porque lo quería con toda el alma, [18] y le dijo: ---Mañana es luna nueva. Te echarán de menos, porque verán tu asiento vacío. [19] Pasado mañana tu ausencia llamará mucho la atención. Tú te vas adonde te escondiste aquella vez, y te quedas junto a las piedras; [20] yo dispararé tres flechas en esa dirección, como tirando al blanco, [21] y mandaré un criado que vaya a por las flechas. Si le digo: Las tienes más acá, recógelas, puedes venir, es que todo te va bien, no hay problema, ¡vive Dios! [22] Pero si le digo al chico: Las tienes más allá, entonces vete, el Señor quiere que te marches. [23] Y en cuanto a la promesa que nos hemos hecho tú y yo, el Señor estará siempre entre los dos. [24] David se escondió en el campo. Llegó la luna nueva y el rey se sentó a la mesa para comer;[25] ocupó su puesto de siempre, junto a la pared; Jonatán se sentó enfrente, y Abner a un lado, y se notó que el puesto de David quedaba vacío. [26] Aquel día Saúl no dijo nada, porque pensó: A lo mejor es que no está limpio, no se habrá purificado. [27] Pero al día siguiente, el segundo del mes, el sitio de David seguía vacío, y Saúl preguntó a su hijo Jonatán: ---¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Jesé ni ayer ni hoy? [28] Jonatán le respondió: ---Me pidió permiso para ir a Belén. [29] Me dijo que lo dejase marchar, porque su familia celebraba en el pueblo el sacrificio anual y sus hermanos le habían mandado ir; que si no me parecía mal, él se iría a ver a sus hermanos. Por eso no ha venido a la mesa del rey. [30] Entonces Saúl se encolerizó contra Jonatán, y le dijo: ---¡Hijo de mala madre! ¡Ya sabía yo que estabas conchabado con el hijo de Jesé, para vergüenza tuya y de tu madre! [31] Mientras el hijo de Jesé esté vivo sobre la tierra, ni tú ni tu reino estaréis seguros. Así que manda a buscármelo, porque merece la muerte.[32] Jonatán le replicó: ---Y, ¿por qué va a morir? ¿Qué ha hecho? [33] Entonces Saúl le arrojó la lanza para matarlo. Jonatán se convenció de que su padre había decidido matar a David. [34] Se levantó de la mesa enfurecido y no comió aquel día, el segundo del mes, afligido porque su padre había deshonrado a David. [35] Por la mañana, Jonatán salió al campo con un chiquillo para la cita que tenía con David. [36] Dijo al muchacho: ---Corre a buscar las flechas que yo tire. El muchacho echó a correr, y Jonatán disparó una flecha, que lo pasó. [37] El muchacho llegó a donde había caído la flecha de Jonatán, y éste le gritó: ---¡La tienes más allá! [38] ¡Corre aprisa, no te quedes parado! El muchacho recogió la flecha y se la llevó a su amo, [39] sin sospechar nada; sólo Jonatán y David lo entendieron. [40] Jonatán dio sus armas al criado y le dijo: ---Anda, llévalas a casa. [41] Mientras el muchacho se marchaba, David salió de su escondite y se postró tres veces con el rostro en tierra; luego se abrazaron llorando los dos copiosamente.[42] Jonatán le dijo: ---Vete en paz. Como nos lo juramos en el Nombre del Señor, que el Señor sea siempre juez de nosotros y de nuestros hijos.
Primer libro de Samuel capítulo 21[1] David emprendió la marcha, y Jonatán volvió a la ciudad. [2] David llegó a Nob, donde estaba el sacerdote Ajimélec. Éste salió ansioso a su encuentro y le preguntó: ---¿Por qué vienes solo, sin nadie contigo? [3] David le respondió: ---El rey me ha encargado un asunto y me ha dicho que nadie sepa una palabra de sus órdenes y del asunto que me encarga. A los muchachos los he citado en tal sitio. [4] Ahora dame cinco panes, si los tienes a mano, o lo que tengas. [5] El sacerdote le respondió: ---No tengo pan ordinario a mano. Sólo tengo pan consagrado; si es que los muchachos se han guardado, al menos, del trato con mujeres. [6] David le respondió: ---Seguro. Siempre que salimos a una campaña, aunque sea de carácter profano, nos abstenemos de mujeres. ¡Cuánto más hoy los muchachos se conservan limpios! [7] Entonces el sacerdote le dio pan consagrado, porque no había allí más pan que el presentado al Señor, retirado de la presencia del Señor, para poner el pan reciente del día. [8] Estaba allí aquel día uno de los empleados de Saúl, detenido en el templo; se llamaba Doeg, edomita, mayoral de los pastores de Saúl. [9] David preguntó a Ajimélec: ---¿No tienes a mano una lanza o una espada? Ni siquiera traje la espada ni las armas, porque el encargo del rey era urgente. [10] El sacerdote respondió: ---La espada de Goliat, el filisteo, al que mataste en el Valle de Elá. Ahí la tienes, envuelta en un paño, detrás del efod. Si la quieres, llévatela; aquí no hay otra. David dijo: ---¡No la hay mejor! Dámela. [11] Huyendo David aquel día lejos de Saúl, llegó a donde Aquís, rey de Gat. [12] Pero los ministros de Aquís comentaron con el rey: ---Ése es David, rey del país. ¿No le cantaban a éste danzando: Saúl mató a mil, David a diez mil? [13] No se le escapó a David aquel comentario, y tuvo miedo de Aquís, rey de Gat. [14] Entonces se puso a hacer el bobo ante ellos; fingiéndose loco cuando iban a apresarlo, se puso a arañar las puertas, dejándose caer la baba por la barba. [15] Entonces Aquís dijo a sus cortesanos: ---¡Si ese hombre está loco! ¿A qué me lo han traído? [16] ¿Ando escaso de tontos para que me traigáis éste a hacer tonterías? ¿A qué viene éste a mi palacio?
Primer libro de Samuel capítulo 22[1] David marchó de allí a esconderse en el refugio de Adulán. Cuando se enteraron sus parientes y toda su familia, fueron allá. [2] Se le juntaron unos cuatrocientos hombres, gente en apuros o llena de deudas o desesperados de la vida. David fue su jefe. [3] De allí marchó a Mispá, de Moab, y dijo al rey de Moab: ---Permite a mis padres vivir entre vosotros, hasta que vea qué quiere Dios de mí. [4] Se los presentó al rey de Moab, y se quedaron allí todo el tiempo que David estuvo en el refugio. [5] El profeta Gad dijo a David: ---No sigas en el refugio, métete en tierra de Judá. Entonces David marchó y se metió en la espesura de Járet. [6] Saúl estaba en Guibeá, sentado bajo el tamarindo, en el alto, con la lanza en la mano, rodeado de toda su corte, cuando llegó la noticia de que habían sido vistos David y su gente. [7] Entonces habló Saúl a sus ministros que estaban en pie junto a él: ---Oíd, benjaminitas: Por lo visto también a vosotros el hijo de Jesé os va a repartir campos y viñas y os va a nombrar jefes y oficiales de su ejército,[8] porque todos estáis conspirando contra mí, nadie me informa del pacto de mi hijo con el hijo de Jesé, nadie siente pena por mí ni me descubre que mi hijo ha puesto en contra mía a mi ayudante para que me tienda emboscadas, como está pasando ahora. [9] Doeg, el edomita, mayoral de los pastores de Saúl, respondió: ---Yo vi al hijo de Jesé llegar a Nob, donde Ajimélec, hijo de Ajitob. [10] Consultó al Señor por él, le dio provisiones, y además la espada de Goliat, el filisteo. [11] El rey mandó llamar al sacerdote Ajimélec, hijo de Ajitob, a toda su familia, sacerdotes de Nob. Se presentaron todos ante el rey, [12] y éste les dijo: ---Escucha, hijo de Ajitob. Respondió: ---Aquí me tienes, señor. [13] Saúl preguntó: ---¿Por qué habéis conspirado contra mí tú y el hijo de Jesé? Le has dado comida y una espada, y has consultado a Dios por él para que me aceche, como está pasando ahora. [14] Ajimélec respondió: ---¿Y qué siervo tenías tan de confianza como David, yerno del rey, jefe de tu guardia y tratado con honor en tu palacio?[15] ¡Ni que fuera hoy la primera vez que consulto a Dios por él! ¡Líbreme Dios! No mezcle el rey en este asunto a este servidor y a su familia, que tu servidor no sabía ni poco ni mucho de ese asunto. [16] Pero el rey replicó: ---Morirás sin remedio, Ajimélec, tú y toda tu familia. [17] Y luego dijo a los de su escolta: ---Acercaos y matad a los sacerdotes del Señor, porque se han puesto de parte de David, y sabiendo que huía no lo denunciaron. Pero los guardias no quisieron mover la mano para herir a los sacerdotes del Señor. [18] Entonces Saúl ordenó a Doeg: ---Acércate tú y mátalos. Doeg, el edomita, se acercó y los mató. Aquel día murieron ochenta y cinco hombres de los que llevan efod de lino. [19] En Nob, el pueblo de los sacerdotes, pasó a cuchillo a hombres y mujeres, chiquillos y niños de pecho, bueyes, asnos y ovejas. [20] Un hijo de Ajimélec, hijo de Ajitob, llamado Abiatar, se escapó. Llegó huyendo detrás de David [21] y le contó que Saúl había asesinado a los sacerdotes del Señor. [22] David le dijo: ---Ya me di cuenta yo aquel día de que Doeg, el edomita, estaba allí presente y que avisaría a Saúl. ¡Me siento culpable de la muerte de tus familiares! [23] Quédate conmigo, no temas; que el que intente matarte a ti intenta matarme a mí; conmigo estarás bien defendido.
Primer libro de Samuel capítulo 23[1] A David le llegó este aviso: ---Los filisteos están atacando Queilá y andan saqueando las eras. [2] David consultó al Señor: ---¿Puedo ir a matar a los filisteos? El Señor le respondió: ---Vete, porque los derrotarás y liberarás Queilá. [3] La gente de David le dijo: ---Aquí, en Judá, estamos con miedo; cuánto más si vamos a Queilá a atacar a los escuadrones filisteos. [4] David volvió a consultar al Señor. Y el Señor le respondió: ---Emprende la marcha hacia Queilá, que yo te entrego a los filisteos. [5] David fue a Queilá con su gente, luchó contra los filisteos, les infligió una gran derrota y se llevó sus rebaños. Así salvó a los vecinos de Queilá [6] --cuando Abiatar, hijo de Ajimélec, huyó adonde David, a Queilá, llevó consigo un efod--. [7] A Saúl le informaron de que David había ido a Queilá, y comentó: ---Dios me lo pone en la mano; se ha cortado la retirada, metiéndose en una ciudad con puertas y cerrojos. [8] Luego convocó a todo su ejército a la guerra, para bajar a Queilá a cercar a David y su gente. [9] David supo que Saúl tramaba su ruina y dijo al sacerdote Abiatar: ---Trae el efod. [10] Y oró: ---Señor, Dios de Israel, he oído que Saúl intenta venir a Queilá a arrasar la ciudad por causa mía. [11] ¿Bajará Saúl como he oído? ¡Señor, Dios de Israel, respóndeme! El Señor respondió: ---Bajará. [12] David preguntó: ---Y los notables de la ciudad, ¿nos entregarán a mí y a mi gente en poder de Saúl? El Señor respondió: ---Os entregarán. [13] Entonces David y su gente, unos seiscientos, salieron de Queilá y vagaron a la ventura. Avisaron a Saúl que David había escapado de Queilá y desistió de la campaña. [14] David se instaló en el páramo, en los picachos, en la montaña del desierto de Zif. Saúl andaba siempre buscándolo, pero Dios no se lo entregaba. [15] Cuando Saúl salió a buscarlo para matarlo, David estaba en el desierto de Zif, en Jores, y tuvo miedo. [16] Pero Jonatán, hijo de Saúl, se puso en camino hacia Jores para ver a David; le estrechó la mano, invocando a Dios, [17] y le dijo: ---No temas, no te alcanzará la mano de mi padre, Saúl. Tú serás rey de Israel y yo seré el segundo. Hasta mi padre, Saúl, lo sabe. [18] Los dos hicieron un pacto ante el Señor, y David se quedó en Jores mientras Jonatán volvía a su casa. [19] Algunos de Zif fueron a Guibeá a decir a Saúl: ---David está escondido entre nosotros, en los picachos, en Jores, en el cerro de Jaquilá, en la vertiente que da la estepa. [20] Majestad, si tienes tantas ganas de bajar, baja, que a nosotros nos toca entregárselo al rey. [21] Saúl dijo: ---Dios os lo pague, ya que os habéis compadecido de mí. [22] Andad, preparaos bien, aseguraos bien del sitio por donde anda, porque me han dicho que es muy astuto. [23] Informaos a ver en qué escondrijo se esconde, y volved trayéndome los datos exactos. Yo marcharé con vosotros, y si él está en esa zona, daré una batida por todas las aldeas de Judá. [24] Se pusieron en camino en dirección a Zif, delante de Saúl. David y su gente estaban en el páramo, hacia el sur de la estepa. [25] Saúl y los suyos fueron en su busca, pero le llegó el sopló a David, y bajó al roquedal de la estepa de Maón. Se enteró Saúl y salió en persecución de David por la estepa de Maón. [26] Saúl iba por un lado del monte y David con los suyos, por el otro, y cuando David se alejaba precipitadamente de Saúl, éste con los suyos estaba ya rodeándolo para atraparlo, [27] se le presentó a Saúl un mensajero: ---Ven aprisa, que los filisteos están saqueando el país. [28] Entonces Saúl dejó de perseguir a David, y se volvió para hacer frente a los filisteos. Por eso aquel sitio se llama Peña de las despedidas.
Primer libro de Samuel capítulo 24[1] David subió de allí y se instaló en los riscos de Engadí. [2] Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le avisaron: ---David está en el páramo de Engadí. [3] Entonces Saúl, con tres mil soldados de todo Israel, marchó en busca de David y su gente, hacia las Suré Hayelim; [4] llegó a unos apriscos de ovejas junto al camino, donde había una cueva, y entró a hacer sus necesidades. David y los suyos estaban en lo más hondo de la cueva. [5] Sus hombres le dijeron a David: ---Éste es el día del cual te dijo el Señor: Yo te entrego tu enemigo. Haz con él lo que quieras. Pero él se levantó sin hacer ruido y le cortó a Saúl el borde del manto; [6] aunque más tarde le remordió la conciencia por haberle cortado a Saúl el borde del manto. [7] Pero él les respondió: ---¡Dios me libre de hacer eso a mi señor, el ungido del Señor, extender la mano contra él! ¡Es el ungido del Señor! [8] Y les prohibió tajantemente echarse contra Saúl; cuando Saúl se levantó, salió de la cueva y siguió su camino, [9] David se levantó, salió de la cueva detrás de Saúl y le gritó: ---¡Majestad! Saúl se volvió a ver, y David se postró rostro en tierra, rindiéndole vasallaje. [10] Le dijo: ---¿Por qué haces caso a lo que dice la gente, que David anda buscando tu ruina? [11] Mira, lo estás viendo hoy con tus propios ojos: el Señor te había puesto en mi poder dentro de la cueva; me dijeron que te matara, pero te respeté, y dije que no extendería la mano contra mi señor, porque eres el ungido del Señor. [12] Padre mío, mira en mi mano el borde de tu manto; si te corté el borde del manto y no te maté, ya ves que mis manos no están manchadas de maldad, ni de traición, ni de ofensa contra ti, mientras que tú me acechas para matarme. [13] Que el Señor sea nuestro juez. Y que él me vengue de ti; que mi mano no se alzará contra ti. [14] Como dice el viejo refrán: La maldad sale de los malos..., mi mano no se alzará contra ti. [15] ¿Tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién vas persiguiendo? ¡A un perro muerto, a una pulga! [16] El Señor sea juez y sentencie nuestro pleito, vea y defienda mi causa, librándome de tu mano. [17] Cuando David terminó de decir esto a Saúl, Saúl exclamó: ---Pero, ¿es ésta tu voz, David, hijo mío? Luego alzó la voz llorando,[18] mientras decía a David: ---¡Tú eres inocente y no yo! Porque tú me has pagado con bienes y yo te he pagado con males, [19] y hoy me has hecho el favor más grande, pues el Señor me entregó a ti y tú no me mataste. [20] Porque si uno encuentra a su enemigo, ¿lo deja marchar por las buenas? ¡El Señor te pague lo que hoy has hecho conmigo! [21] Ahora, mira, sé que tú serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tu mano. [22] Júrame, entonces, por el Señor, que no aniquilarás mi descendencia, que no borrarás mi apellido. [23] David se lo juró. Saúl volvió a casa y David y su gente subieron a los riscos.
Primer libro de Samuel capítulo 25[1] Samuel murió. Todo Israel se reunió para hacerle los funerales, y lo enterraron en su posesión de Ramá. David bajó después a la estepa de Maón. [2] Había un hombre de Maón que tenía sus posesiones en Carmel. Era muy rico: tenía tres mil ovejas y mil cabras, y estaba en Carmel esquilando las ovejas. [3] Se llamaba Nabal, de la familia de Caleb, y su mujer, Abigaíl; la mujer era sensata y muy guapa, pero el marido era áspero y de malos modales. [4] David oyó en el páramo que Nabal estaba de esquileo, [5] y mandó diez mozos con este encargo: ---Subid a Carmel, presentaos a Nabal y saludadlo de mi parte. [6] Le decís: ¡Salud! La paz contigo, paz a tu familia, paz a tu hacienda. [7] He oído que estás en el esquileo; mira, tus pastores estuvieron con nosotros; no les molestamos ni les faltó nada mientras estuvieron en Carmel. [8] Pregunta a tus criados y te lo dirán. Atiende favorablemente a estos jóvenes, que venimos en un día de alegría. Haz el favor de darle a David, siervo e hijo tuyo, lo que tengas a mano. [9] Los mozos fueron a decir a Nabal todas estas cosas de parte de David, y se quedaron aguardando. [10] Nabal les respondió: ---¿Quién es David, quién es el hijo de Jesé? Hoy día abundan los esclavos que se escapan del amo. [11] ¿Voy a tomar mi pan y mi agua y las ovejas que maté para mis esquiladores y voy a dárselos a una gente que no sé de dónde viene?[12] Los mozos desanduvieron el camino de vuelta, y cuando llegaron, se lo contaron todo. [13] David ordenó a sus hombres: ---¡Ceñíos todos la espada! Todos, incluso David, se la ciñeron. Después subieron unos cuatrocientos siguiendo a David, mientras doscientos se quedaron con el bagaje. [14] Uno de los criados avisó a Abigaíl, la mujer de Nabal: ---David ha mandado unos emisarios desde el páramo a saludar a nuestro amo, y éste los ha tratado de mal modo, [15] y eso que se portaron muy bien con nosotros, no nos molestaron ni nos faltó nada todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estuvimos en descampado; [16] día y noche nos protegieron mientras estuvimos con ellos guardando las ovejas. [17] Así que mira a ver qué puedes hacer, porque ya está decidida la ruina de nuestro amo y de toda su casa; en cuanto a él, no es más que un cretino que no atiende a razones. [18] Abigaíl, sin perder tiempo, reunió doscientos panes, dos pellejos de vino, cinco ovejas adobadas, treinta y cinco litros de trigo tostado, cien racimos de pasas y doscientos panes de higos; lo cargó todo sobre los burros, [19] y ordenó a los criados: ---Id delante de mí, yo os guiaré. Pero no dijo nada a Nabal, su marido. [20] Mientras ella, montada en el burro, iba bajando al reparo del monte, David y su gente bajaban en dirección opuesta, hasta que se encontraron. [21] David, por su parte, había comentado: He perdido el tiempo guardando todo lo de éste en el páramo para que él no perdiese nada. ¡Ahora me paga mal por bien! [22] ¡Que Dios me castigue si antes del amanecer dejo vivo en toda la posesión de Nabal a uno solo de los que mean a la pared! [23] En cuanto vio a David, Abigaíl se bajó del burro y se postró ante él, rostro en tierra. [24] Postrada a sus pies, le dijo: ---La culpa es mía, señor. Pero deja que hable tu sierva, escucha las palabras de tu sierva. [25] No tomes en serio, señor, a Nabal, ese cretino, porque es como dice su nombre: se llama Necio, y la necedad va con él. Tu sierva no vio a los criados que enviaste. [26] Ahora, señor, ¡vive el Señor que te impide derramar sangre y hacerte justicia por tu mano!, ¡por tu vida, sean como Nabal tus enemigos y los que intenten hacerte daño! [27] Este obsequio que tu sierva le ha traído a su señor, sea para los criados que acompañan a mi señor. [28] Perdona la falta de tu sierva, que el Señor dará a mi señor una casa estable, porque mi señor pelea las guerras del Señor; ni en toda tu vida se te encontrará un fallo. [29] Y aunque alguno se ponga a perseguirte a muerte, la vida de mi señor está bien atada en el zurrón de la vida, al cuidado del Señor, tu Dios, mientras que la vida de tus enemigos la lanzará como piedras con la honda. [30] Que cuando el Señor cumpla a mi señor todo lo que le ha prometido y lo haya constituido jefe de Israel, [31] mi señor no tenga que sentir remordimientos ni desánimo por haber derramado sangre inocente y haber hecho justicia por su mano. Cuando el Señor colme de bienes a mi señor, acuérdate de tu sierva. [32] David le respondió: ---¡Bendito el Señor, Dios de Israel, que te ha enviado hoy a mi encuentro! [33] ¡Bendita tu prudencia y bendita tú, que me has impedido hoy derramar sangre y hacerme justicia por mi mano! [34] ¡Vive el Señor, Dios de Israel, que me impidió hacerte mal! Si no te hubieras dado prisa en venir a encontrarme, al amanecer no le quedaba vivo a Nabal uno solo de los que mean a la pared. [35] David le aceptó lo que ella le traía, y le dijo: ---Vete en paz a tu casa. Ya ves que te hago caso y acepto tu petición. [36] Al volver, Abigaíl encontró a Nabal celebrando en casa un banquete regio; estaba de buen humor y muy bebido, así que ella no le dijo lo más mínimo hasta el amanecer. [37] Y a la mañana, cuando se le había pasado la borrachera, su mujer le contó lo sucedido; y Nabal sufrió un ataque al corazón y quedó paralizado. [38] Pasados unos diez días, el Señor hirió de muerte a Nabal, y falleció. [39] David se enteró de que había muerto Nabal, y exclamó: ---¡Bendito el Señor, que se encargó de defender mi causa contra la afrenta que me hizo Nabal, librando a su siervo de hacer mal! ¡Hizo recaer sobre Nabal el daño que había hecho! Luego mandó a pedir la mano de Abigaíl, para casarse con ella. [40] Unos criados de David fueron a Carmel, a casa de Abigaíl, a proponerle: ---David nos ha enviado para pedirte que te cases con él. [41] Ella se levantó, se postró rostro en tierra y dijo: ---Aquí está tu esclava, dispuesta a lavar los pies de los criados de mi señor. [42] Luego se levantó aprisa y montó en el burro; cinco criadas suyas la acompañaban, detrás de los emisarios de David. Y se casó con él. [43] David se casó también con Ajinoán, de Yezrael. Las dos fueron esposas suyas. [44] Por su parte, Saúl había dado su hija Mical, mujer de David, a Paltiel, hijo de Lais, natural de Galín.
Primer libro de Samuel capítulo 26[1] Los de Zif fueron a Guibeá a informar a Saúl: ---David está escondido en el cerro de Jaquilá, en la vertiente que da a la estepa. [2] Entonces Saúl emprendió la bajada hacia el páramo de Zif, con tres mil soldados israelitas, para dar una batida en busca de David. [3] Acampó en el cerro de Jaquilá en la vertiente que da a la estepa, junto al camino. Cuando David, que vivía en el páramo, vio que Saúl venía a por él, [4] despachó unos espías para averiguar dónde estaba Saúl. [5] Entonces fue hasta el campamento de Saúl y se fijó en el sitio donde se acostaban Saúl y Abner, hijo de Ner, general del ejército; Saúl estaba acostado en el cercado de carros y la tropa acampaba alrededor. [6] David preguntó a Ajimélec, el hitita, y a Abisay, hijo de Seruyá, hermano de Joab: ---¿Quién quiere venir conmigo al campamento de Saúl? Abisay dijo: ---Yo voy contigo. [7] David y Abisay llegaron de noche al campamento. Saúl estaba echado, durmiendo en medio del cercado de carros, la lanza hincada en tierra a la cabecera. Abner y la tropa estaban echados alrededor. [8] Entonces Abisay dijo a David: ---Dios te pone el enemigo en la mano. Voy a clavarlo en tierra de una lanzada; no hará falta repetir el golpe. [9] Pero David le dijo: ---¡No lo mates, que no se puede atentar impunemente contra el ungido del Señor! [10] ¡Vive Dios, que sólo el Señor lo herirá: le llegará su hora y morirá, o acabará cayendo en la batalla! [11] ¡Dios me libre de atentar contra el ungido del Señor! Toma la lanza que está a la cabecera y el botijo y vámonos. [12] David tomó la lanza y el botijo de la cabecera de Saúl y se marcharon. Nadie los vio, ni se enteró, ni despertó; estaban todos dormidos, porque los había invadido un letargo enviado por el Señor.[13] David cruzó a la otra parte, se plantó en la cima del monte, lejos, dejando mucho espacio en medio, [14] y gritó a la tropa y a Abner, hijo de Ner: ---Abner, ¿no respondes? Abner preguntó: ---¿Quién eres tú, que gritas al rey? [15] David le dijo: ---¡Pues sí que eres todo un hombre! ¡El mejor de Israel! ¿Por qué no has guardado al rey, tu señor, cuando uno del pueblo entró a matarlo? [16] ¡No te has portado bien! ¡Vive Dios!, que merecéis la muerte por no haber guardado al rey, vuestro señor, al ungido del Señor. Mira dónde está la lanza del rey y el botijo que tenía a la cabecera. [17] Saúl reconoció la voz de David, y dijo: ---¿Es tu voz, David, hijo mío? David respondió: ---Es mi voz, majestad. [18] Y añadió: ---¿Por qué me persigues así, mi señor? ¿Qué he hecho, qué culpa tengo? [19] Que vuestra majestad se digne escucharme: si es el Señor quien te instiga contra mí, apláquese con una oblación; pero si son los hombres, ¡malditos sean del Señor!, porque me expulsan hoy y me impiden participar en la herencia del Señor, diciéndome que vaya a servir a otros dioses. [20] Que mi sangre no caiga en tierra, lejos de la presencia del Señor, ya que el rey de Israel ha salido persiguiéndome a muerte, como se caza una perdiz por los montes. [21] Saúl respondió: ---¡He pecado! Vuelve, hijo mío, David, que ya no te haré nada malo, por haber respetado hoy mi vida. He sido un necio, me he equivocado totalmente. [22] David respondió: ---Aquí está la lanza del rey. Que venga uno de los mozos a recogerla. [23] El Señor pagará a cada uno su justicia y su lealtad. Porque él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor. [24] Que como yo he respetado hoy tu vida, respete el Señor la mía y me libre de todo peligro. [25] Entonces Saúl le dijo: ---¡Bendito seas, David, hijo mío! Tendrás éxito en todas tus cosas. Luego David siguió su camino, y Saúl volvió a su palacio.
Primer libro de Samuel capítulo 27
[1] Sin embargo David pensaba: Saúl me va a eliminar el día menos pensado. No me queda más solución que refugiarme en el país filisteo; así, Saúl dejará de perseguirme por todo Israel y estaré seguro. [2] Entonces, con sus seiscientos hombres, se pasó a Aquís, hijo de Maón, rey de Gat. [3] David y su gente vivieron con Aquís en Gat, cada uno con su familia: David con sus dos mujeres, Ajinoán, la yezraelita, y Abigaíl, la esposa de Nabal, la de Carmel. [4] Avisaron a Saúl que David había huido a Gat, y dejó de perseguirlo. [5] David dijo a Aquís: ---Si quieres hacerme un favor, asígname un sitio en una población del campo para establecerme allí; porque este siervo tuyo no tiene por qué residir contigo en la capital. [6] Aquel mismo día Aquís le asignó Sicelag --por eso Sicelag pertenece a los reyes de Judá hasta hoy--. [7] David estuvo en la campiña filistea un año y cuatro meses. [8] Solía subir con su gente a saquear a los guesureos, a los guirsitas y a los amalecitas, los pueblos que habitaban la zona que va desde Telán hasta el paso de Sur y hasta Egipto. [9] David devastaba el país, sin dejar vivo hombre ni mujer; agarraba ovejas, vacas, burros, camellos y ropa, y se volvía al país de Aquís. [10] Aquís le preguntaba: ---¿Dónde han saqueado hoy? David respondía: ---Al sur de Judá. O bien: ---Al sur de los yerajmelitas. O bien: ---Al sur de los quenitas. [11] David no se traía a Gat ningún prisionero vivo, hombre ni mujer, para que no lo denunciaran por lo que hacía. Ése fue su modo de proceder todo el tiempo que vivió en la campiña filistea. [12] Aquís se fiaba de David, pensando que David se había enemistado con su pueblo, Israel, y que sería siempre vasallo suyo.
Primer libro de Samuel capítulo 28[1] Por entonces los filisteos concentraron sus tropas para salir a la guerra contra Israel. Aquís dijo a David: ---Te comunico que tú y tus hombres tenéis que ir conmigo al frente. [2] David le respondió: ---De acuerdo. Verás cómo se porta un vasallo tuyo. Aquís le dijo: ---Muy bien. Te nombro como mi guardia personal para siempre. [3] Samuel había muerto; todo Israel asistió a los funerales, y lo habían enterrado en Ramá, su pueblo. Por otra parte, Saúl había desterrado a nigromantes y adivinos. [4] Los filisteos se concentraron y fueron a acampar en Sunán. Saúl concentró a todo Israel y acamparon en Gelboé. [5] Pero al ver el campamento filisteo, Saúl temió y se echó a temblar. [6] Consultó al Señor, pero el Señor no le respondió, ni por sueños, ni por suertes, ni por profetas. [7] Entonces Saúl dijo a sus ministros: ---Buscadme una nigromante para ir a consultarla. Le dijeron: ---Precisamente hay una en Endor. [8] Saúl se disfrazó con ropa ajena; marchó con dos hombres, llegaron de noche donde la mujer y le dijo: ---Adivíname el porvenir evocando a los muertos y haz que se me aparezca el que yo te diga. [9] La mujer le dijo: ---Ya sabes lo que ha hecho Saúl, que ha desterrado a nigromantes y adivinos. ¿Por qué me armas una trampa para luego matarme? [10] Pero Saúl le juró por el Señor: ---¡Vive Dios, no te castigarán por esto! [11] Entonces la mujer preguntó: ---¿Quién quieres que se te aparezca? Saúl dijo: ---Evócame a Samuel. [12] Cuando la mujer vio aparecer a Samuel, lanzó un grito y dijo a Saúl: ---¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl! [13] El rey le dijo: ---No temas. ¿Qué ves? Respondió: ---Un espíritu que sube de lo hondo de la tierra. [14] Saúl le preguntó: ---¿Qué aspecto tiene? Respondió: ---El de un anciano que sube, envuelto en un manto. Saúl comprendió entonces que era Samuel, y se postró con el rostro en tierra. [15] Samuel le dijo: ---¿Por qué me has evocado, turbando mi reposo? Saúl respondió: ---Estoy en una situación desesperada: los filisteos me hacen la guerra, y Dios se ha apartado de mí: ya no me responde ni por profetas ni en sueños. Por eso te he llamado, para que me digas qué debo hacer. [16] Pero Samuel le dijo: ---Si el Señor se ha alejado de ti y se ha hecho enemigo tuyo, ¿por qué me preguntas a mí? [17] El Señor ha ejecutado lo que te anunció por medio mío: arrancó el reino de tus manos y se lo ha dado a otro, a David. [18] Por no haber obedecido al Señor, por no haber ejecutado su condena contra Amalec, por eso ahora el Señor ejecuta esta condena contra ti. [19] Y también a Israel lo entregará el Señor contigo a los filisteos; mañana, tú y tus hijos estaréis conmigo, y al ejército de Israel el Señor lo entregará en poder de los filisteos. [20] De repente, Saúl se desplomó cuan largo era, espantado por lo que había dicho Samuel. Estaba desfallecido, porque en todo el día y toda la noche no había comido nada. [21] La mujer se le acercó, y al verlo aterrado le dijo: ---Esta sierva tuya te obedeció, y se jugó la vida para hacer lo que pedías; [22] ahora obedece tú también a tu sierva: voy a traerte algún alimento, come y recobra las fuerzas necesarias para ponerte en camino. [23] Él lo rehusaba: ---¡No quiero! Pero sus oficiales y la mujer insistieron tanto que al fin les obedeció. Entonces se incorporó y se sentó en la estera. [24] La mujer tenía un novillo cebado. Lo degolló enseguida, tomó harina, amasó y coció unos panes. [25] Se los sirvió a Saúl y sus oficiales. Comieron y aquella misma noche se pusieron en camino.
Primer libro de Samuel capítulo 29[1] Los filisteos concentraron sus tropas hacia Afec. Israel estaba acampado junto a la fuente de Yezrael. [2] Los príncipes filisteos desfilaban por batallones y compañías. David y los suyos iban en la retaguardia, con Aquís. [3] Los generales filisteos preguntaron: ---¿Qué hacen aquí esos hebreos? Aquís les respondió: ---Ése es David, vasallo de Saúl, rey de Israel. Lleva conmigo cosa de uno o dos años, y desde que se pasó a mí hasta hoy no tengo nada que reprocharle. [4] Pero los generales filisteos le contestaron irritados: ---¡Despide a ese hombre! Que se vaya al pueblo que le asignaste. Que no baje al combate con nosotros, no se vuelva contra nosotros en plena batalla; porque el mejor regalo para reconciliarse con su señor serían las cabezas de nuestros soldados. [5] ¿No es ese David al que cantaban danzando: Saúl mató a mil, David a diez mil? [6] Aquís llamó entonces a David, y le dijo: ---¡Vive Dios, que eres honrado y no tengo queja de tu comportamiento en el ejército! No tengo nada que reprocharte desde que entraste en mi territorio hasta hoy, pero los príncipes no te ven con buenos ojos; [7] así que vuélvete en paz para no disgustarlos. [8] David replicó: ---Pero, ¿qué he hecho? ¿En qué te he ofendido desde que me presenté a ti hasta hoy? ¿Por qué no puedo ir a luchar contra los enemigos del rey, mi señor? [9] Aquís le respondió: ---Ya sabes que te estimo como a un enviado de Dios; pero es que los generales filisteos han dicho que no salgas con ellos al combate. [10] Así que tú y los siervos de tu señor madrugáis, y cuando aclare, os marcháis. [11] David y su gente madrugaron y salieron temprano, de vuelta al país filisteo. Los filisteos subieron a Yezrael.
Primer libro de Samuel capítulo 30[1] Para cuando David y su gente llegaron a Sicelag, al tercer día, los amalecitas habían hecho una incursión por el Negueb y Sicelag, habían asaltado Sicelag y la habían incendiado. [2] Sin matar a nadie, se llevaron cautivos a las mujeres y los vecinos, chicos y grandes, y arreando los rebaños se volvieron por su camino. [3] David y sus hombres llegaron al pueblo y lo encontraron incendiado y sus mujeres y sus hijos llevados cautivos. [4] Gritaron y lloraron hasta no poder más. [5] Las dos mujeres de David, Ajinoán, la yezraelita, y Abigaíl, la esposa de Nabal, el de Carmel, también habían caído prisioneras. [6] David se encontró en un gran apuro, porque la tropa, afligida por sus hijos e hijas, hablaba de apedrearlo. Pero confortado por el Señor, su Dios, [7] ordenó al sacerdote Abiatar: ---Acércame el efod. Abiatar se lo acercó, [8] y David consultó al Señor: ---¿Persigo a esa banda? ¿Los alcanzaré? El Señor le respondió: ---Persíguelos. Los alcanzarás y recuperarás lo robado. [9] Entonces David marchó con sus seiscientos hombres; pero al llegar a la vaguada de Besor, [10] David continuó la persecución con cuatrocientos hombres, ya que se quedaron doscientos, pues estaban demasiado cansados para pasar la vaguada. [11] Encontraron a un egipcio en el campo y se lo llevaron a David; le dieron pan para comer y agua para beber y un poco de pan de higos, [12] más dos racimos de pasas; con la comida recobró las fuerzas, porque llevaba tres días y tres noches sin comer ni beber. [13] David le preguntó: ---¿De quién eres y de dónde vienes? El muchacho egipcio respondió: ---Soy esclavo de un amalecita; mi amo me abandonó porque me puse malo hace tres días. [14] Habíamos hecho una incursión por la parte sur de los quereteos, de Judá y de Caleb, e incendiamos Sicelag. [15] David le dijo: ---¿Puedes guiarme hasta esa banda? El muchacho respondió: ---Si me juras por Dios que no me matarás ni me entregarás a mi amo, yo te guiaré hasta esa banda. [16] Los guió. Los encontraron desparramados por todo el campo, banqueteando y festejando el rico botín cobrado en el país filisteo y en Judá. [17] David los masacró desde el amanecer hasta la tarde. Los exterminó sin que se escapara nadie, fuera de cuatrocientos muchachos que huyeron a lomo de camello. [18] David recobró todo lo que le habían robado los amalecitas, incluidas sus dos mujeres. [19] No les faltó nada, ni chico ni grande, hijos o hijas; David recuperó todo lo que les habían robado. [20] Agarraron todas las ovejas y bueyes, y los bueyes se los presentaron a David, diciendo: ---Ésta es la parte que le toca a David. [21] Después volvió David a donde estaban los doscientos hombres que, demasiado cansados para seguirlo, se habían quedado en la vaguada de Besor. Salieron a recibir a David y a su gente, y cuando llegaron, los saludaron. [22] Pero entre los hombres de David, algunos mezquinos dijeron: ---Por no haber venido con nosotros, no les damos del botín recuperado, sino sólo su mujer y sus hijos a cada uno; que los tomen y se marchen. [23] Pero David dijo: ---No hagáis eso, compañeros, después que el Señor nos ha dado la victoria, nos ha protegido y nos ha entregado esa banda que nos había atacado. [24] En eso nadie estará de acuerdo con vosotros, porque tocan a partes iguales el que baja al campo de batalla y el que queda guardando el bagaje. [25] Aquel día David estableció esta norma para Israel, y ha estado en vigor hasta hoy. [26] Cuando entró en Sicelag, David mandó parte del botín a los concejales de Judá y a sus amigos y lo acompañó con estas palabras: ---Aquí tenéis un obsequio del botín cobrado a los enemigos del Señor. [27] los concejales de Betel, los de Ramá del Sur, los de Yatir, [28] los de Aroer, los de Sifemot, los de Estemó, [29] los de Carmel, los de las ciudades de Yerajmeel y los de las ciudades de los quenitas, [30] a los de Jormá y a los de Bor-Asán, a los de Atac, [31] a los de Hebrón y a los de todas las localidades por donde anduvo David con su gente,
Primer libro de Samuel capítulo 31[1] Mientras tanto, los filisteos entraron en combate con Israel. Los israelitas huyeron ante ellos, y muchos cayeron muertos en el monte Gelboé. [2] Los filisteos persiguieron de cerca a Saúl y sus hijos, hirieron a Jonatán, Abinadab y Malquisúa, hijos de Saúl. [3] Entonces cayó sobre Saúl el peso del combate; los arqueros le dieron alcance y lo hirieron gravemente. [4] Saúl dijo a su escudero: ---Saca la espada y atraviésame, no vayan a llegar esos incircuncisos y abusen de mí. Pero el escudero no quiso, porque le entró pánico. Entonces Saúl tomó la espada y se dejó caer sobre ella. [5] Cuando el escudero vio que Saúl había muerto, también él se echó sobre su espada y murió con Saúl.[6] Así murieron Saúl, tres hijos suyos, su escudero y los de su escolta, todos el mismo día. [7] Cuando los israelitas de la otra parte del valle y los de Transjordania vieron que los israelitas huían y que Saúl y sus hijos habían muerto, huyeron, abandonando sus poblados. Los filisteos los ocuparon. [8] Al día siguiente fueron a despojar los cadáveres, y encontraron a Saúl y sus tres hijos muertos en el monte Gelboé. [9] Lo decapitaron, lo despojaron de sus armas y las enviaron por todo el territorio filisteo, llevando la buena noticia a sus ídolos y al pueblo. [10] Colocaron las armas en el templo de Astarté y empalaron los cadáveres en la muralla de Beisán. [11] Los vecinos de Yabés de Galaad oyeron lo que los filisteos habían hecho con Saúl, [12] y los más valientes caminaron toda la noche, quitaron de la muralla de Beisán el cadáver de Saúl y los de sus hijos y los llevaron a Yabés, donde los incineraron. [13] Recogieron los huesos, los enterraron bajo el tamarindo de Yabés y celebraron un ayuno de siete días.


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